Pinceladas de un mes en España

¡Hola, amigos!

A punto de regresar a la R.D.Congo, os cuento un poco lo que ha sido este mes en España. Un mes de regalos, de encuentros, de amistad, de trabajos… de tesoros que me llevo en lo profundo del corazón.

Vine invitada por Manos Unidas para participar en el encuentro europeo de UMOFC (Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas) que tuvo lugar en Madrid del 17 al 20 de marzo. Se trata de una asociación que reúne a 100 colectivos femeninos católicos en 66 países del mundo. Fue fundada en 1910 con el objetivo de “promover la presencia, participación y corresponsabilidad de las mujeres católicas en la sociedad y en la Iglesia, para que puedan cumplir con su misión evangelizadora y trabajar por el desarrollo de los pueblos, particularmente aumentando las oportunidades de educación, reduciendo la pobreza y la promoción de los derechos humanos, empezando con el derecho fundamental a la vida”. El encuentro ha contado con la participación de 40 mujeres procedentes de diversos puntos de España, Francia, Inglaterra, Gales e Italia y ha girado en torno al tema “Mujeres de la UMOFC, por la honestidad y la justicia”. Han sido unos días muy intensos de trabajo, de intercambio, de experiencias, de apertura y de fe.

La estancia en España me ha brindado también la posibilidad de trabajar con Manos Unidas en diversos proyectos de desarrollo, en el campo educativo y en el terreno de los Derechos Humanos. El lunes 13 de marzo pude ofrecer una conferencia sobre el gran desafío que supone la transición de la mina artesanal a la industrial en la República Democrática del Congo, y con un debate posterior muy interesante y enriquecedor.

Otros encuentros han sido con la Fundación Mainel de Valencia, con la ONG Africa Directo, con la ONG Misión América, con las Obras Misionales Pontificias (OMP), con la Fundación Telefónica (ProFuturo), con Canal Voluntarios (Canal Isabel II) y con la Fundación Pájaro Azul, organizaciones que nos ayudan con proyectos de desarrollo en el campo educativo, de promoción de la mujer y de desarrollo rural. Y también he podido colaborar con algunos medios de comunicación, tales como la Revista “Misioneros”, Editorial Mundo Negro, Radio María y Paraula.

 

Y luego encuentros con colaboradores, donantes, amigos, familia, hermanas de Congregación… el estar juntos, compartir una comida o una cena, la Eucaristía, la Adoración, un paseo…

Algo que me hizo especial ilusión fue asistir al ensayo de la Coral Iter para el Concierto que tendrá lugar el 7 de abril a las 20:30 h, a beneficio de Manos Unidas, en la Basílica de la Concepción de Nuestra Señora (C./Goya, 26 28001 Madrid). En esta ocasión , la Coral Iter volverá a interpretar el Requiem compuesto por su director.

Tampoco podía faltar el descubrimiento de temas nuevos, como un curso de iniciación al arameo dirigido por mi amigo y teólogo musulmán Abdelmumin Haya y ofrecido por plataforma digital desde una universidad argentina, o la lectura de Resistencia y sumisión. Cartas y apuntes desde el cautiverio de Dietrich Bonhoeffer, o el descubrimiento de un nuevo latir en experiencias piloto de misión inter-congregacional, mixta y compartida, como la del Hogar de Loja… en el fondo, un horizonte invitando siempre a más, como el corazón de Dios.

Un mes muy rico e intenso, por el que doy muchas gracias a Dios. Y ahora… preparándome para regresar al Congo y a nuestro pequeño poblado de Kanzenze. Estamos en un momento crucial por los desafíos políticos y sociales que tienen que terminar de perfilarse en este mes de marzo. Aún no tenemos nombrado el Gobierno de transición, esperamos la repatriación del cadáver de Tshisekedi (principal líder de la Oposición fallecido en Bélgica)… hay mucha expectación, interrogantes… y también mucha lucha por la vida en unas condiciones dificilísimas. Pero a mí me honra y me parece bellísimo permanecer junto a nuestro pueblo en un momento así. Como dice Bonhoeffer en su poema “Amigo”:

“(…) La flor más valiosa y singular,

(…) es el amigo para el amigo (…)

Lejos o cerca,

en la dicha o en la desdicha,

el uno reconoce en el otro

al fiel compañero que ayuda

a ser libre y humano (…)”.

Un abrazo a todos y mi oración,

ushindi

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Sin dejar de soñar

Nos conocimos en mayo del año pasado, a raíz de una avería en la carretera (que dio lugar a mi post “Tres en la carretera”). Desde entonces, nos hicimos amigos, y siempre que puedo, cuando vengo a Lubumbashi, voy a verles.

Se trata de la familia de Magui (Mado) y de su esposo Elie, que tienen ocho hijos: Georges (Jo), Regine (13 años), Vicky (de 12 años), Etienne (10 años, y que sueña con ser aviador), Dorcas (de 8 años), Tutu (5 años), Suzanna (de 3 años) y Jef (de 1 año).

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Ayer me acompañó Lucien, un amigo que es ingeniero electricista, y que pudo conseguir un coche de alquiler a muy buen precio. Viven en el kilómetro 53 (ésa es la distancia con respecto a Lubumbashi). Mucha gente que no puede permitirse vivir en la ciudad, se ha ido instalando en las afueras. Sin luz ni agua (la fuente más próxima está a 4 kilómetros) y en unas condiciones muy, muy precarias, pero consiguen salir adelante, la mayoría de las veces vendiendo carbón vegetal a los camiones y vehículos que pasan, y también cacahuetes y buñuelos.

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Tenía mucha ilusión por verles. Además, les llevábamos 20 toldos de lata para la casa que se están construyendo, y que hemos podido comprar gracias a un donante de Gandía que envió 100 € (eso sirvió para comprar 10 toldos). Mi amigo Lucien les compró otros 10 toldos con lo que hay ido ahorrando en familia. Además de los toldos, había comprado 2 bolsas de pan de molde, 4 kilos de arroz y dos pollos.

Con una ayuda de 400 $ de Barcelona, Madrid y Bilbao, la familia de Magui y Elie empezado un pequeño negocio el año pasado. Compraban productos básicos en Kasumbalesa – en la frontera con Zambia, y los revendían. Con lo poco que iban sacando, consiguieron escolarizar en el 2016-2017 a sus hijos Georges, Regine y Vicky, y esperaban poder enviar pronto a la Escuela a Etienne y a Dorcas. Y también podían comer dos veces al día. Pero los disturbios políticos les dificultaron las cosas porque en esa zona de la frontera hubo muchos pillajes a camiones y perdieron parte de su mercancía. Con todo, no sólo seguían adelante, sino que empezaron a fabricar ellos mismos un horno de ladrillos de adobe para mejorar su casa.

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Elie es policía, pero el Estado lleva años sin pagarle. Su única esperanza es la transición política con la que quizás lleguen tiempos mejores. Magui cultiva y fabrica carbón, tarea en la que le ayuda su hijo mayor, que es ya todo un experto.

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Al llegar, me llamó mucho la atención que todos los niños estuvieran en casa. Y también me llamó la atención que Magui no saliera a saludarnos tan rápidamente como de costumbre ni con su alegría habitual. Pero cuando entré en la casa, comprendí. Magui estaba muy enferma, con malaria y fiebres tifoideas. Ha estado varios días entre la vida y la muerte y, aunque la llevaron al Hospital, ha suspendido el tratamiento por falta de medios. Ahora está en casa con una salud muy precaria. Además, el padre de Elie se puso enfermo y murió, y con lo poco que tienen tuvieron que ayudar a la familia. El resultado es que los niños tuvieron que dejar la Escuela. No sólo eso… comen una vez al día: bukari (bola de mandioca y maíz), y sólo alguna vez con verduras, cuando pueden… pescado y carne, ¡imposible!, un sueño. Los padres se sacrifican por sus hijos y tanto Elie como Magui llevaban dos días sin probar bocado. La situación es insostenible. Mi amigo Lucien me prometió que volvería hoy para que Magui pueda ir al Hospital. Lucien no tiene excesivos medios, pero tiene un corazón muy compasivo porque el mismo vivió en una gran pobreza durante su infancia y juventud. Dice que es lo que es gracias a la Iglesia Católica, a los Salesianos. Y sabe lo que se vive.

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Este año, desde octubre, estoy haciendo los Ejercicios Espirituales en la Vida Ordinaria. Precisamente ahora estoy en las contemplaciones de la Pasión de Jesús. Y me pareció ayer que era vivirla en toda su verdad y realismo. Como le hizo sentir Jesús a Kike Figaredo S.J.: “me encontrarás en las personas”.

Con 1.000 $ podrían retomar su negocio de compra-venta, y eso les permitiría de nuevo escolarizar a los niños… eso ya para el mes de septiembre de 2017 (curso 2017-2018). Y con otra ayuda podrían disponer de un panel solar con una pequeña batería que podría darles energía. Pero todavía hay algo que sería mucho mejor, no sólo para ellos, sino para todas las familias de la zona. En los alrededores puede haber unos 100 hogares, dispersados por aquí y por allá… lo que significa unas 800 personas. Sería fantástico hacer un pozo de excavación profesional, a unos 60/80 metros de profundidad. No hay luz, pero con un grupo de gasolina, en unos 20 minutos al día se podría llenar un depósito de 5.000 litros. Hasta ahora, el agua de la fuente que está a 4 kilómetros se vende a 250 FC por bidón de 20 litros (120 litros = 1 $). De tener un pozo de excavación profesional (aquí no hay agua a poco nivel, como en nuestro poblado), la gente tendría agua sin desplazarse, y además a un precio mucho menor: 100 FC por bidón, que ayudaría a los gastos diarios de carburante y al mantenimiento del pozo y el uso del cloro para purificar el agua, además de algún pequeño beneficio para Elie, encargado de tener siempre el pozo a punto. Con el ingeniero electricista, y basándonos en experiencias previas y en otros proyectos, estimamos (con bastante precisión) que el proyecto tendría un coste de 10.000 €. En cuanto hay agua, cambia totalmente la vida de la gente: mejoran la salud y la higiene, se puede cultivar, se puede hacer cría de animales y ¡mil cosas! Y atrae a la gente y hace los poblado mejores y más estructurados. El agua es vida.

A mí que me gusta tanto compartir, escribir… ayer no me salían las palabras. Incapaz de escribir una línea. Sólo me salía rezar. Pero hoy, después de la Eucaristía, ¡ya estoy soñando de nuevo! Soñando esos sueños que se hacen realidad y que mejoran la vida de tanta gente.

Bidones reciclados que dan vida

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Nuestro poblado de Kanzenze no cuenta con un sistema de abastecimiento de agua. La mayoría de gente va al río o se beneficia del agua de alguna de las fuentes herencia de los misioneros belgas, salvo los que pueden acceder a pozos de uso familiar, en su mayoría creados con ayuda para proyectos de desarrollo. Gracias a la Fundación Mainel y a particulares, ya hemos hecho 32 pozos artesanales en el poblado (a 200$ por pozo), y queremos seguir haciendo muchos más. Sin embargo, hemos constatado que esto no basta y que hay un gran problema en el tratamiento del agua. El agua sucia, o no purificada, está en la base de los numerosos casos de fiebres tifoideas, diarreas e indirectamente, del paludismo, que son las primeras causas de mortalidad, sobre todo en la población de entre 0 y 5 años.

Por ello, hemos ideado un sistema que consiste en el almacenamiento de agua en bidones de plástico, muy resistentes, y de una capacidad de 250 litros. Además, estos bidones sirven para el almacenamiento de grano. Uno de los motivos por los que hay varios meses al año de crisis alimentaria muy fuerte es porque la gente no dispone de un lugar seguro en el que almacenar el grano, y éste está a la merced de los insectos y otros animales.

Son bidones reciclados procedentes de las empresas de la zona, que los utilizan para el transporte de glicerina para las máquinas o para el transporte de carburante. Como los bidones son de uso único, están en muy buen estado y los podemos conseguir bien de precio. La iniciativa minimiza el daño al entorno y reduce los efectos nocivos sobre el ecosistema. Además, se trata de un sistema de almacenamiento de larga duración donde no es necesario añadir productos químicos de conservación (a diferencia de pequeños cubos o bidones oxidados y de los sacos, utilizados comúnmente por los pequeños productores).

Nosotros hemos mejorado el sistema con unas bisagras para el cierre y un pestillo delantero. La idea es que cada hogar pueda disponer de un bidón en el que almacenar el agua y tratarla con un poco de cloro. Cada bidón puede salvar la vida de una familia y mejorar la calidad de vida al permitir a cada hogar almacenar y tratar el agua. En el caso del almacenamiento de grano, el sistema es una herramienta fundamental tanto para garantizar el sustento alimentario, aumentando los niveles de seguridad alimentaria, como el aumento de los ingresos al poder venderlo a lo largo del año y no sólo en la época de la colecta.

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La iniciativa incluye campañas informativas y de sensibilización en colaboración con el Hospital General de Referencia de Kanzenze, la Escuela Primaria y el Instituto de Educación Secundaria.

Nos hemos inspirado en el proyecto ganador del XIX Premio Natura 2014, “Bidones contra el hambre”, de CODESPA, realizado en Angola. Vimos que daba respuesta a una problemática muy parecida a la nuestra y tomando la idea como punto de arranque, la hemos adaptado a la realidad de nuestra zona rural de la República Democrática del Congo.

Si queréis contribuir con un bidón (50 €), podéis hacer el donativo al siguiente número de cuenta de la CONGREGACIÓN PUREZA DE MARÍA MISIONES:

IBAN: ES94 0075 0430 1506 0024 8960

BIC: POPUESMM

NIB: 0075 0430 15060024896 0

Cuando hagáis el donativo, poned en concepto DON UZIMA BIDON. No os olvidéis de notificar la procedencia y la cantidad a esta dirección de correo: vbraquehais@gmail.com. Si queréis que el donativo os desgrave en la Declaración de la Renta, podéis escribir a nuestra Ecónoma General: pmariaadgral@planalfa.es, enviando vuestros datos.

El gigante del corazón de África se agita de nuevo

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Ayer falleció en Bruselas, a los 84 años, el principal líder de la Oposición en RDC, Étienne Tshisekedi. Había salido del país en dirección a Bélgica hace 9 días para un chequeo médico.

Desde que se supo la noticia, se están produciendo algunos disturbios en Kinshasa, entre la Policía y algunos miembros del partido político de Tshisekedi, UDPS, y también apedreamientos y ataques a algunos vehículos. Esta tarde, su hijo y también miembro de la Oposición, Félix Tshisekedi, pronunciará una conferencia. Mientras tanto, se espera la repatriación del cadáver, el funeral y el entierro, con participación masiva, aunque aún no se sabe la fecha.

Este acontecimiento dificulta aún más el panorama político de la R.D.Congo. El 28 de enero era la fecha límite para firmar los Acuerdos particulares que completaban el Acuerdo del 31 de diciembre de 2016 y proclamar el Gobierno de transición. No se hizo y, además, el partido político del Presidente Joseph Kabila quiere que los Obispos de la CENCO  no sigan actuando de mediadores en todo el proceso hasta las elecciones de diciembre de 2017, tal como está estipulado en el Acuerdo de 2016. El otro día, el Presidente no recibió a los Obispos. Con lo cual, sin la CENCO ni Tshisekedi liderando la Comisión de seguimiento el riesgo de que Kabila se perpetúe en el poder es enorme.

El opositor clave, Moïse Katumbi, está en el exilio desde mayo de 2016, pues pesa sobre él una condena judicial y 3 años de prisión. Eso fue intrepretado como una maniobra política de Kabila pues Katumbi es candidato favorito a la Presidencia. En el Diálogo del 31 de Diciembre, se pedía la retirada de los cargos contra él y su regreso al país, pero esta medida de descrispación política no se pudo conseguir. Y esta petición y muchas otras, están a la espera.

Aquí, una explicación en inglés (muy buena) de Reuters:

http://www.reuters.com/article/us-congo-tshisekedi-idUSKBN15H1EJ

Os invito a rezar por la paz en nuestro país, que confiamos a María, Reina del Congo y del mundo entero.

DONALD TRUMP O “PUENTES, Y NO MUROS”

Me ha impresionado tanto la política de Donald Trump con respecto a los inmigrantes que he decidido compartir con vosotros algunos retazos de mi historia personal.

Soy española y, desde 2009, vivo en la República Democrática del Congo, en un pequeño poblado llamado Kanzenze, en Lualaba, provincia al sur del país. Mis padres son españoles, pero mi primer apellido es francés porque, aunque mi bisabuelo paterno nació en Italia, su familia tenía origen francés. Y eran oriundos de Bohemia. Nuestra tatarabuela era irlandesa. Recuerdo a papá cuando nos contaba que ella llegó a España con motivo de la persecución contra los católicos. Haciendo marcha atrás, parece que uno de nuestros antepasados tomó parte en la Revolución de Haití en favor de población negra en el s.XVIII.

Soy la pequeña de una familia de tres hermanos y dos hermanas. Mis padres pensaban que era bueno que aprendiéramos idiomas, así es que desde que tuvimos la edad de 11 o 12 años, empezaron a enviarnos a distintos países durante las vacaciones de verano. Recuerdo la primera vez en que mis tres hermanos fueron a Estados Unidos, para una estancia de dos meses. Iban a familias que no conocíamos. Yo tenía entonces 9 años, y recuerdo a papá hablándonos de los Estados Unidos. Nos dijo que eran una gran Nación porque habían acogido a todo el mundo. Papá nos contaba que durante la II Guerra Mundial habían acogido a muchos judíos y a otras personas que huían de Hitler. Esto no es el final de la historia. Uno de mis hermanos fue enviado a una familia americana procedente de la India. Era la primera vez que uno de nosotros iba a vivir en un contexto tan distinto… y recuerdo las palabras de mamá: tanto si son cristianos como si no… tanto si viven como nosotros como si no… sólo te pido una cosa, sé para ellos un hijo. Estuvieron muy contentos con mi hermano por lo que, algunos meses más tarde, fueron a Mallorca (donde vivíamos por aquel entonces) para visitarnos. Lo primero que me llamó la atención es que, al entrar en casa, se quitaron los zapatos. Tengo que confesar que mi idea de América se mezclaba con las hamburguesas, las películas y otros estereotipos, y que descubrí que uno podía ser americano – del mismo modo en que podemos ser seres humanos, de modos muy diversos.

Estudiando la Historia de América, pronto me percaté de que los Estados Unidos se han construido, en gran medida, gracias a millones de inmigrantes procedentes de diversos países. Como dijo el Presidente Kennedy:

“Creo en unos Estados Unidos donde la intolerancia religiosa termine algún día; donde se trate por igual a todos los hombres y a todas las iglesias; donde todos los hombres tengan el mismo derecho de asistir o no asistir a la iglesia de su elección; donde no haya un voto católico, ni un voto anticatólico, ni ningún bloque de voto de ninguna clase; y donde católicos, protestantes y judíos, tanto en el ámbito laico como en el pastoral, se abstengan de demostrar aquellas actitudes de desdén y división que con tanta frecuencia han obstaculizado sus obras en el pasado y, en cambio, promuevan el ideal estadounidense de hermandad”.

Por eso me entristece tanto hoy la política de Donald Trump.

Quisiera subrayar dos episodios de la historia americana. Durante la segregación racial, que es uno de los acontecimientos más tristes en la historia de la Nación, mucha gente cometió horrendos crímenes e injusticias. Pero muchos americanos lucharon por la libertad. Y donde vivo ahora, en la República Democrática del Congo, la política americana está fomentando en parte la explotación y la corrupción en el negocio de las minas… pero la otra cara de la moneda es que muchos otros están trabajando por un sistema más justo. Con estos dos ejemplos, y podría haber usado muchos otros, lo que quiero decir es que no soy pro-americana a ciegas. Pero no podemos olvidar lo que dijo el Papa Francisco en el Congreso de Estados Unidos en septiembre de 2015:

“En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes (…) Debemos elegir la posibilidad de vivir ahora en el mundo más justo y noble posible, mientras formamos a las nuevas generaciones, con una educación que no puede dar nunca la espalda a los “vecinos”, a todo lo que nos rodea. Construir una nación nos lleva a pensarnos siempre en relación con otros, saliendo de la lógica de enemigo para pasar a la lógica de la recíproca subsidiariedad, dando lo mejor de nosotros”.

Durante una de mis estancias en Irlanda, tuve la suerte de vivir con una señora mayor que era hija de uno de aquellos que capitanearon el movimiento de independencia de Irlanda tras el Levantamiento de Pascua de 1916. Si habéis visto la película El viento que agita la cebada, os podéis hacer una idea de los doloroso del proceso. Recuerdo una noche, alrededor del fuego, tomando una taza de té. Estábamos hablando de una reciente visita que habíamos hecho juntas a distintos lugares históricos, en particular a la cárcel donde fueron ejecutados los rebeldes y también a algunas colinas donde fueron asesinados. De pronto, empezó a hablarme de sus nietos, y yo pensé que, simplemente, quería cambiar de tema. En lugar de eso, lo que me dijo es que estaba agradecida a Gran Bretaña por lo que le estaba dando a sus nietos. Durante los difíciles años de la crisis económica en Irlanda, algunos de ellos habían abandonado el país en busca de una vida mejor. Y al final de todo, me ofreció su conclusión: “No podemos vivir con miedo ni odio en el corazón, tenemos que ser capaces de vivir juntos en este mundo”.

Creo que Donald Trump debería reflexionar acerca de la Historia de América, de su presente y de su futuro. Como está escrito en la Declaración de Independencia (4 de julio de 1776):

“todos los hombres son creados iguales (…) han sido dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables (…) entre éstos está la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Espero que lo haga antes de que sea demasiado tarde.


I am so deeply impressed by Donald Trump’s policy concerning immigrants that I have decided to share with you some pieces of my personal history.

I am Spanish, and I live in the Democratic Republic of Congo since 2009, in a small village called Kanzenze, in the Southern province of Lualaba. My parents are both Spanish, but my middle name is French because although my great-grandfather was born in Italy, his family was from France. And they had Bohemian origins. Our great-great-grandmother was Irish. I remember my Dad telling us that she arrived in Spain because of the persecution against Catholics. Taking a step back, it seems that one of our ancestors took part in the Haitian revolution in favor of black people in the 18th century.

I am the youngest in a family of three brothers and two sisters. My parents thought that it was good for us to learn languages, so since we were eleven or twelve they would send us to different countries during the summer holidays. I remember when my three brothers went to the US for the first time, for a two-months stay. They were sent to families we did not know. I was 9-years-old, and I remember my Dad talking us about the Unites States. He told us that they were a great Nation because they had welcomed everybody. Dad told us that during II World War, they had taken in many Jewish people and many others running away from Hitler. This is not the end of the story. One of my brothers was sent to an American family from Indian origin. It was the very first time one of us was going to live in such a different context… and I remember my Mum’s words: whether they are Christian or not, whether they live like we do or not… I only ask you one thing, which is to be for them a son. They were really happy with my brother so, some months later, they came to Majorca (where we were living at the moment) to visit us. The first thing that surprised us is that, when entering home, they took off their shoes. I have to confess that I thought of America mixed with hamburgers, films and other commonplaces, and that I discovered that you could be American – as we can be human beings, in many different ways.

When studying the American History, I soon realized that the United States have been built, to a great extent, thanks to millions of immigrants coming from different places. As President Kennedy said:

“I believe in an America where religious intolerance will someday end, where all men and all churches are treated as equals, where every man has the same right to attend or not attend the church of his choice, where there is no Catholic vote, no-anti-Catholic vote, no bloc voting of any kind, and where Catholics, Protestants and Jews, at both the lay and the pastoral levels, will refrain from those attitudes of disdain and division which have so often marred their works in the past, and promote instead the American ideal of brotherhood”.

This is why I am so sad today when I learn about Donald Trump’s policy.

I would like to underline two facts from American history. During the racial segregation, which is one of the saddest episodes in the history of the Nation, many people committed huge crimes and injustices. But many Americans fought in favor of freedom. And where I am living in now, American policy involved in the mining business in the Democratic Republic of Congo is partly encouraging exploitation and corruption… but, on the other side of the coin, many others are working for a fairer system. With these two examples, and I could have used many others, I want to say that I am not pro-American in a blind way. But we cannot forget what Pope Francis said to the American Congress in September 2015:

“In recent centuries, millions of people came to this land to pursue their dream of building a future in freedom. We, the people of this continent, are not fearful of foreigners, because most of us were once foreigners. I say this to you as the son of immigrants, knowing that so many of you are also descended from immigrants (…) We must resolve now to live as nobly and as justly as possible, as we educate new generations not to turn their back on our ‘neighbors’ and everything around us. Building a nation calls us to recognize that we must constantly relate to others, rejecting a mindset of hostility in order to adopt one of reciprocal subsidiarity, in a constant effort to do our best”.

During one of my stays in Ireland, I had the chance to stay with an old lady who was daughter of one of those who led the Irish independence movement after the Easter Rising in 1916. If you have seen the film The Wind that Shakes the Barley you can make yourself an idea of the painfulness of that process. I remember one night, around the fire, with a cup of tea, we were talking about a recent visit we had made together to visit the different places concerning history, specially the jail were the rebels were executed and also some hills where they were killed. Suddenly, she began to talk about her grandchildren, and I thought she just wanted to change subject. Instead, she told me that she was grateful for the possibilities that Great Britain was giving to her grandchildren. During the difficult years of the economic Irish crisis, some of them had left the country in search for a better life. And after all, she offered me her conclusion: “We can’t live with fear or hate in our hearts, we must be able to live together in this world”.

I think that Donald Trump should better reflect on American History, on its present and future. As it is stated in the Declaration of Independence (4th July 1776):

“all men are created equal (…) they are endowed by their Creator with certain unalienable rights (…) among these are life, liberty and the pursuit of happiness”.

 I hope so before it is too late.

DONALD TRUMP OR “BRIDGES AND NOT WALLS”

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I am so deeply impressed by Donald Trump’s policy concerning immigrants that I have decided to share with you some pieces of my personal history.

I am Spanish, and I live in the Democratic Republic of Congo since 2009, in a small village called Kanzenze, in the Southern province of Lualaba. My parents are both Spanish, but my middle name is French because although my great-grandfather was born in Italy, his family was from France. And they had Bohemian origins. Our great-great-grandmother was Irish. I remember my Dad telling us that she arrived in Spain because of the persecution against Catholics. Taking a step back, it seems that one of our ancestors took part in the Haitian revolution in favor of black people in the 18th century.

I am the youngest in a family of three brothers and two sisters. My parents thought that it was good for us to learn languages, so since we were eleven or twelve they would send us to different countries during the summer holidays. I remember when my three brothers went to the US for the first time, for a two-months stay. They were sent to families we did not know. I was 9-years-old, and I remember my Dad talking us about the Unites States. He told us that they were a great Nation because they had welcomed everybody. Dad told us that during II World War, they had taken in many Jewish people and many others running away from Hitler. This is not the end of the story. One of my brothers was sent to an American family from Indian origin. It was the very first time one of us was going to live in such a different context… and I remember my Mum’s words: whether they are Christian or not, whether they live like we do or not… I only ask you one thing, which is to be for them a son. They were really happy with my brother so, some months later, they came to Majorca (where we were living at the moment) to visit us. The first thing that surprised us is that, when entering home, they took off their shoes. I have to confess that I thought of America mixed with hamburgers, films and other commonplaces, and that I discovered that you could be American – as we can be human beings, in many different ways.

When studying the American History, I soon realized that the United States have been built, to a great extent, thanks to millions of immigrants coming from different places. As President Kennedy said:

“I believe in an America where religious intolerance will someday end, where all men and all churches are treated as equals, where every man has the same right to attend or not attend the church of his choice, where there is no Catholic vote, no-anti-Catholic vote, no bloc voting of any kind, and where Catholics, Protestants and Jews, at both the lay and the pastoral levels, will refrain from those attitudes of disdain and division which have so often marred their works in the past, and promote instead the American ideal of brotherhood”.

This is why I am so sad today when I learn about Donald Trump’s policy.

I would like to underline two facts from American history. During the racial segregation, which is one of the saddest episodes in the history of the Nation, many people committed huge crimes and injustices. But many Americans fought in favor of freedom. And where I am living in now, American policy involved in the mining business in the Democratic Republic of Congo is partly encouraging exploitation and corruption… but, on the other side of the coin, many others are working for a fairer system. With these two examples, and I could have used many others, I want to say that I am not pro-American in a blind way. But we cannot forget what Pope Francis said to the American Congress in September 2015:

“In recent centuries, millions of people came to this land to pursue their dream of building a future in freedom. We, the people of this continent, are not fearful of foreigners, because most of us were once foreigners. I say this to you as the son of immigrants, knowing that so many of you are also descended from immigrants (…) We must resolve now to live as nobly and as justly as possible, as we educate new generations not to turn their back on our ‘neighbors’ and everything around us. Building a nation calls us to recognize that we must constantly relate to others, rejecting a mindset of hostility in order to adopt one of reciprocal subsidiarity, in a constant effort to do our best”.

During one of my stays in Ireland, I had the chance to stay with an old lady who was daughter of one of those who led the Irish independence movement after the Easter Rising in 1916. If you have seen the film The Wind that Shakes the Barley you can make yourself an idea of the painfulness of that process. I remember one night, around the fire, with a cup of tea, we were talking about a recent visit we had made together to visit the different places concerning history, specially the jail were the rebels were executed and also some hills where they were killed. Suddenly, she began to talk about her grandchildren, and I thought she just wanted to change subject. Instead, she told me that she was grateful for the possibilities that Great Britain was giving to her grandchildren. During the difficult years of the economic Irish crisis, some of them had left the country in search for a better life. And after all, she offered me her conclusion: “We can’t live with fear or hate in our hearts, we must be able to live together in this world”.

I think that Donald Trump should better reflect on American History, on its present and future. As it is stated in the Declaration of Independence (4th July 1776):

“all men are created equal (…) they are endowed by their Creator with certain unalienable rights, that among these are life, liberty and the pursuit of happiness”.

 I hope so before it is too late.

Myriam

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Myriam llegó a las 16h de la tarde del día 13 de enero a nuestra Comunidad. Sin aún 3 meses de vida, la traía su abuela. Proceden de un poblado muy pobre, a 15 km. de la frontera con Zambia. Myriam nació el 27 de octubre de 2016, y su madre, de 14 años, murió en diciembre de malaria y fiebres tifoideas. Era alumna en la escuela secundaria y alguien la dejó embarazada, pero ella nunca le citó. La abuela se ha hecho cargo de la niña y, como no tienen medios, pensó en llegar hasta Kanzenze, porque aquí tiene parte de la familia, para ver si les pueden ayudar. Pero la familia de aquí es muy, muy pobre y con muchos problemas. A veces Myriam lloraba desconsoladamente, y entonces la abuela le acercaba su pecho seco para calmarla, aunque no saliera ni una gota de leche. Además, Myriam llegó con el vientre muy hinchado, porque cuando podían le daban biberones de leche en polvo normal – que la abuela había conseguido pidiendo aquí y allá –, o hervido de harina, y eso le ha provocado una infección de la que está siendo tratada en el hospital. La abuela es una mujer fuerte que ni siquiera se ha podido permitir llorar la muerte de su hija, porque se encontró con Myriam en sus brazos. Cuando vino, a la niña alguien le había dado un nombre de chico, Abram. Entonces nos pidió que le cambiáramos nosotras el nombre. Y le pusimos “Myriam”.

La historia me recuerda a la escena final de Las uvas de la ira, una impresionante novela de John Steinbeck que narra las dificultades de la crisis económica tras la Gran Depresión en los Estados Unidos en 1929 y el forzado proceso de emigración de muchos campesinos a California en busca de unas mejores condiciones de vida. O a aquella noticia de unos emigrantes subsaharianos que sobrevivieron en una patera, cruzando el Mediterráneo, después de tirar a los muertos al mar. Y uno de ellos, un hombre, desesperado por el hambre, se agarró al pecho de una mujer que acababa de perder a su bebé, intentando conseguir su leche para sobrevivir.

Demasiado impresionante para ser real. Y sin embargo lo es. La realidad supera a la ficción. Y no podemos mirar hacia otro lado, porque estas cosas están pasando aquí, ahora, en este momento. Este es el mundo que Jesús mira hoy. Un mundo que, como dice el Papa, no se ve igual desde el centro que desde las periferias. Pero formamos todos un mismo cuerpo, y lo recordamos cuando rezamos: “Padre Nuestro… danos hoy nuestro pan de cada día…”.

Myriam es una pequeñita encantadora a la que le gusta pasar de brazos a brazos. Como para recibir el cariño, el afecto y el amor que pueden ayudar a sanar tanto dolor. Porque, como dice Dostoievsky en El Idiota, sólo esa belleza salva al mundo.

Myriam necesita:

CONCEPTO PRECIO UNIDADES TOTAL
Leche de los 3 a los 6 meses 8 $ por bote 2 botes al mes = 6 botes 48 $
Leche de los 6 meses a 1 año 8 $ por bote 2 botes al mes = 12 botes 96 $
Biberón 5 $ 4 20 $
Jabón en polvo 13 $ 2 sacos 26 $
Bañera y complementos 20 $   20 $
Ropa de bebé 60 $   60 $
Ayuda a la abuela 150 $   150 $
TOTAL GENERAL   420 $

Tenemos ya 100 $. Nos faltan 320 $.

Como el € y el $ fluctúan, pueden considerarlos por valor equivalente.

Si quieren, pueden hacer el donativo al siguiente número de cuenta de la CONGREGACIÓN PUREZA DE MARÍA MISIONES:

IBAN: ES94 0075 0430 1506 0024 8960

BIC: POPUESMM

NIB: 0075 0430 15060024896 0

Cuando hagan el donativo pongan en concepto DON UZIMA MYRIAM. No se olviden de notificar la procedencia y la cantidad a esta dirección de correo: vbraquehais@gmail.com. Si quieren que su donativo les desgrave en la Declaración de la Renta, pueden escribir a pmariaadgral@planalfa.es.

¡GRACIAS!