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¡Hola, amigos!

¿Cómo va todo?

Hoy estoy en la ciudad, en Kolwezi… un día diferente en medio del ajetreo del fin de curso. Y, de pronto, un encuentro de esos inesperados que alegran el corazón. Iba por la ciudad, y ha venido hacia mí corriendo John, para darme un inmenso abrazo. John cursa 3º de Primaria (aunque este año ha perdido el curso por enfermedad) y vive en un centro de acogida de menores, dirigido por el P. Damien, franciscano. Lo conozco de verlo por la ciudad, de contarnos cosas y hablar, y porque el año pasado los chicos del Centro y nuestros alumnos jugaron un partido de fútbol en Kanzenze y luego compartieron una sencilla comida, en medio de un ambiente muy sencillo y alegre (la foto es del año pasado, pero John ¡ha crecido muchísimo!). Nos hemos sentado un rato los dos a contarnos cómo nos van las cosas y luego le he invitado a unos buñuelos y a una Fanta, que es lo que le hacía ilusión.

El de hoy es un encuentro de esos que le recuerdan a una la belleza y el inmenso don de vivir aquí y de entregar la vida entera por Sus pequeñitos, a quienes Jesús se revela y a quienes muestra los “secretos” del Reino. Es eso que dice el Papa, que si sólo con nuestra vida hemos ayudado a una persona a vivir mejor, ya ha valido la pena. Encuentros que alegran el corazón y hacen más bonita la vida humana.

Y… cuando ya se iba, ha vuelto otra vez, para otro abrazo. Y se ha ido tan feliz.

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Bidones reciclados que dan vida

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Nuestro poblado de Kanzenze no cuenta con un sistema de abastecimiento de agua. La mayoría de gente va al río o se beneficia del agua de alguna de las fuentes herencia de los misioneros belgas, salvo los que pueden acceder a pozos de uso familiar, en su mayoría creados con ayuda para proyectos de desarrollo. Gracias a la Fundación Mainel y a particulares, ya hemos hecho 32 pozos artesanales en el poblado (a 200$ por pozo), y queremos seguir haciendo muchos más. Sin embargo, hemos constatado que esto no basta y que hay un gran problema en el tratamiento del agua. El agua sucia, o no purificada, está en la base de los numerosos casos de fiebres tifoideas, diarreas e indirectamente, del paludismo, que son las primeras causas de mortalidad, sobre todo en la población de entre 0 y 5 años.

Por ello, hemos ideado un sistema que consiste en el almacenamiento de agua en bidones de plástico, muy resistentes, y de una capacidad de 250 litros. Además, estos bidones sirven para el almacenamiento de grano. Uno de los motivos por los que hay varios meses al año de crisis alimentaria muy fuerte es porque la gente no dispone de un lugar seguro en el que almacenar el grano, y éste está a la merced de los insectos y otros animales.

Son bidones reciclados procedentes de las empresas de la zona, que los utilizan para el transporte de glicerina para las máquinas o para el transporte de carburante. Como los bidones son de uso único, están en muy buen estado y los podemos conseguir bien de precio. La iniciativa minimiza el daño al entorno y reduce los efectos nocivos sobre el ecosistema. Además, se trata de un sistema de almacenamiento de larga duración donde no es necesario añadir productos químicos de conservación (a diferencia de pequeños cubos o bidones oxidados y de los sacos, utilizados comúnmente por los pequeños productores).

Nosotros hemos mejorado el sistema con unas bisagras para el cierre y un pestillo delantero. La idea es que cada hogar pueda disponer de un bidón en el que almacenar el agua y tratarla con un poco de cloro. Cada bidón puede salvar la vida de una familia y mejorar la calidad de vida al permitir a cada hogar almacenar y tratar el agua. En el caso del almacenamiento de grano, el sistema es una herramienta fundamental tanto para garantizar el sustento alimentario, aumentando los niveles de seguridad alimentaria, como el aumento de los ingresos al poder venderlo a lo largo del año y no sólo en la época de la colecta.

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La iniciativa incluye campañas informativas y de sensibilización en colaboración con el Hospital General de Referencia de Kanzenze, la Escuela Primaria y el Instituto de Educación Secundaria.

Nos hemos inspirado en el proyecto ganador del XIX Premio Natura 2014, “Bidones contra el hambre”, de CODESPA, realizado en Angola. Vimos que daba respuesta a una problemática muy parecida a la nuestra y tomando la idea como punto de arranque, la hemos adaptado a la realidad de nuestra zona rural de la República Democrática del Congo.

Si queréis contribuir con un bidón (50 €), podéis hacer el donativo al siguiente número de cuenta de la CONGREGACIÓN PUREZA DE MARÍA MISIONES:

IBAN: ES94 0075 0430 1506 0024 8960

BIC: POPUESMM

NIB: 0075 0430 15060024896 0

Cuando hagáis el donativo, poned en concepto DON UZIMA BIDON. No os olvidéis de notificar la procedencia y la cantidad a esta dirección de correo: vbraquehais@gmail.com. Si queréis que el donativo os desgrave en la Declaración de la Renta, podéis escribir a nuestra Ecónoma General: pmariaadgral@planalfa.es, enviando vuestros datos.

UNOS AMIGOS AYUDAN A OTROSComparto con vosotros una preciosa meditación, que además refleja cómo unos amigos ayudan a otros… Amoris Laetitia, Misericordia et misera… Hay firmas que no necesitan aclaración (Adviento 2 A 2016)

En aquel tiempo, se presentó Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea y diciendo: “Conviértanse, porque se ha acercado el Reino de los Cielos”. A Él se refería el profeta Isaías cuando…

Origen: Amoris Laetitia, Misericordia et misera… Hay firmas que no necesitan aclaración (Adviento 2 A 2016)

Amor artesanal

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Desde que leí la carta apostólica del Papa “Misericordia et Misera”, escrita con motivo de la Clausura del Año de la Misericordia, no paro de meditarla, porque me vuelve una y otra vez al corazón, sobre todo esto:

Estamos llamados a hacer que crezca una cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos. Las obras de misericordia son «artesanales»: ninguna de ellas es igual a otra; nuestras manos las pueden modelar de mil modos, y aunque sea único el Dios que las inspira y única la «materia» de la que están hechas, es decir la misericordia misma, cada una adquiere una forma diversa.

Pienso en tantos gestos de ese “amor artesanal” que se viven en tantísimos lugares del planeta: Carmen, con una pequeñísima pensión, cuida de su madre enferma en Ávila; fundaciones, asociaciones y ong que nos ayudan a hacer proyectos de desarrollo con cientos de horas de trabajo silencioso y sacrificado; periodistas que se juegan la piel por contar lo que nadie cuenta; una amiga que ora por todos desde un monasterio de clausura; familias que cuidan con tanto amor de sus hijos y se preocupan por hacer que crezcan en un ambiente que les ayude a ser felices; voluntarios que trabajan con gente en la prisión, con personas con discapacidad; mis hermanas que viven y acompañan a los chicos de un centro de protección de menores; personas que arreglan los papeles de los inmigrantes; grupos que se dedican a asistir a los refugiados cuando sus barquillos llegan a las costas de Grecia; sacerdotes que acompañan a los cristianos perseguidos; i-misioneros que intentan llegar a las “periferias” a través de la red; profesionales que luchan para unas leyes más duras contra los así llamados minerales “de sangre”; me acuerdo de la tortilla que hacía mi abuela con patatas fritas para acompañar… podríamos recordar y escribir miles y millones de páginas. Todas ellas preciosas. Y ninguna obra es igual a otra. Y lo artesanal no se compara, se aprecia en sí mismo. “One by one”, uno a uno. Por eso es tan bonita la vocación que Dios nos ha confiado a cada uno de vivir “artesanalmente” y de hacer de nuestra historia humana una historia de amor.

Hoy me ha llegado por Twitter (#VidaparaMaría) un testimonio, el del padre de María, una niña de 11 años que padece un agresivo cáncer de huesos, y que le están tratando en la Clínica Universitaria de Navarra. Ha escrito un libro, Contra la desolación, compartiendo su experiencia. He leído un pequeño fragmento que figura en la página web:

Tanto la inacción como la autocompasión significarían desampararte, mi niña, a tus solas propias fuerzas. Elijo enfocar mi absoluta vitalidad en contribuir a tu futuro, y abdico del malabarismo que necesitaría salvar del desplome la existencia que era y ya no soy. Sea cual sea el resultado final, no soltaré tu mano, no me moveré de aquí, un huiré de esta zona tan amarga, a la que no obstante impido que cale dentro de mí. Me envuelve, sí, pero no me paraliza.

Hoy, mientras te anestesiaban e introducían la quimio a través de tu arteria, he hablado con el oncólogo sobre las noticias dadas por el cirujano, la necesidad de “limpiar” el lugar donde se apoya el fémur y él, al centrarse en lo principal, que es erradicar el cáncer de tu cuerpo, imparte una importantísima lección (…)”.

“Amor artesanal” de esa jovencita que lucha por su vida, “amor artesanal” de su padre siempre junto a ella, “amor artesanal” del médico que la sigue, “amor artesanal” de los enfermeros…

Medito el “amor artesanal” pensando en una joven madre, ingresada aquí en nuestro Hospital de Kanzenze, con un avanzado cáncer de hígado. Aquí no tenemos ni quimio ni nada, sólo lo mínimo para por lo menos ofrecerle un acompañamiento digno en ésta la que, probablemente, será su última etapa. Y el “amor artesanal” de su esposo que está ahí, a su lado…

Ayer vino a hablar conmigo una niña de 14 años que fue violada el año pasado. Perdió a su mamá cuando tenía 9 y es la mayor de tres hermanos. A veces hay que esperar tiempo, tiempo… hasta que los niños hablan. Y ella vino ayer. Se sentó en mi despacho, hablábamos de unas cosas, de otras, de los amigos, de las notas, del maquillaje… hasta que su rostro se ensombreció y me dijo, sin mirarme: “yo me siento sucia”. Y comenzó a contarme lo que le había pasado.Y sentir que en ese dolor despuntaba tímidamente una esperanza. “Amor artesanal” de tantos educadores que escuchan, acogen y acompañan para sacar lo mejor de los chic@s.

“Amor artesanal” de un alumno que me dijo que quería hacer algo por nuestra escuela, dejar “huella” y que está arreglando todos los parterres y haciendo semilleros de flores.

Hoy preparábamos las actividades del mes de diciembre con los profesores: el Adviento, la buena acción, el retiro de alumnos, la Misa y la fiesta de Navidad… los chic@s lo preparan todo con mucha ilusión, y lo viven. Y mientras hablábamos de una comida sencilla que podríamos compartir, ha salido el tema de que nos encantaría poder invitar a los chicos a algo. Y hablábamos de las realidades que muchas familias afrontan este año, de muchos chic@s que sólo comen una vez al día y que no disfrutan de una alimentación adecuada… “amor artesanal” de los profes para inventar un año más una fiesta feliz para nuestros chavales.

Volviendo a casa por el camino de tierra roja, un señor me contaba que desde hace meses no se toma ni una cerveza y que, gracias a eso, pueden comprar cada mes un bidón de aceite para toda su familia. Y mientras conversábamos, pasaba otro señor empujando una bicicleta cargada de carbón, esa esa lucha sin cuartel que lleva la gente para sacar adelante su vida – la de los suyos, como sea… “amor artesanal” de quienes dan la vida en silencio, día a día.

Vivir el “amor artesanal” en lo que Dios me confía, y agradecer tanto amor artesanal como veo a mi alrededor y en el mundo, es lo que quiero para este Adviento. Sin ceder a la desesperanza, a la incertidumbre, a las expectativas no cumplidas… aquí, ahora, en este momento, AMOR ARTESANAL. Como decía la Madre Teresa, gotas en medio del oceáno, pero sin ellas, faltaría cada una de esas gotas. Asombrada ante tanto amor, asomada de puntillas al misterio del ser humano, de cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios que es Amor. Y agradecida a “Sus pequeñitos” que custodian para mí ese Amor de Jesús con su amistad sincera y fiel.

Estoy escuchando un villancico en francés, que habla de la luz de Jesús que brilla y da esperanza en medio de la oscuridad. No importa si aún no ha llegado la Navidad. Es siempre Navidad desde que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Gracias, Jesús, por tanto “amor artesanal”, por tantas existencias colmadas de luz. Gracias por esa luz que llega hasta los rincones más recónditos y oscuros. Tú eres, en verdad, la Luz del mundo.

Los tesoros de la Iglesia

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Hoy se clausura oficialmente el Año de la Misericordia aunque, para siempre, desde aquel Viernes Santo en que Jesús dio su vida en la Cruz, están abiertas para nosotros, de par en par, las puertas del corazón de Dios. Le escribí a un amigo sacerdote, porque me hacía mucha ilusión poder recibir la indulgencia plenaria, como Gracia especial al final del Año de la Misericordia. Él me contestó y me explicó que, para los que estamos lejos o en dificultad por diversas circunstancias, podía atravesar – como dice el Papa, la puerta de un hospital o la de la casa de una familia pobre. Además de la oración a María por las intenciones del Santo Padre, y la confesión y la Eucaristía que, gracias a Dios, aquí podemos celebrar todos los días.

Tenía mucha ilusión por recibir la indulgencia y hoy, en la clausura de este año tan especial, me he ido a ver a los viejecitos leprosos. ¡Qué grande es que la indulgencia plenaria me haya llegado hoy de la mano de los más pobres! Antes de salir, he leído este texto tan bonito de la homilía de hoy del Papa:

Frente a las circunstancias de la vida o ante nuestras expectativas no cumplidas, también podemos tener la tentación de tomar distancia de la realeza de Jesús, de no aceptar totalmente el escándalo de su amor humilde, que inquieta nuestro «yo», que incomoda. Se prefiere permanecer en la ventana, estar a distancia, más bien que acercarse y hacerse próximo. Pero el pueblo santo, que tiene a Jesús como Rey, está llamado a seguir su camino de amor concreto; a preguntarse cada uno todos los días: «¿Qué me pide el amor? ¿A dónde me conduce? ¿Qué respuesta doy a Jesús con mi vida?

Primero, me he ido al mercado y, como son tres, he comprado una lata de sardinas, un botecillo de salsa de tomate y un jabón para cada uno. Y luego me he ido a la Leprosería. Me he encontrado que Caroline estaba sola, porque desde la mañana Emmanuel y Louis han estado en un duelo en el poblado. Caroline se ha puesto muy contenta porque hoy ha pasado todo el día sola, y se ha alegrado muchísimo al verme. Me ha invitado a pasar a su casa. Su hogar de una sola habitación (una vieja casita) y una puerta pequeña y humilde han sido mi Basílica y mi Puerta Santa. Y mientras rezaba en mi corazón las 3 Avemarías, sentía que un poco así fue Belén, y Nazaret, y la vida de la Virgen y de Jesús, nuestro Salvador. Luego, hemos ido a dar un paseo, cortito, por la zona del Hospital. Y ella me contaba sus cosas: cómo llegó a la Leprosería, cómo cultivaban cuando eran jóvenes, cómo los tres que quedan son amigos y se hacen compañía…

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Decía Santa Teresa que la Humanidad de Cristo es la puerta. Y la Humanidad de Cristo está en la carne de Sus pobres, de los “pequeñitos” de este mundo. Son ellos, como decía el diácono y mártir San Lorenzo en el s.III, “los tesoros de la Iglesia”. Me siento honrada por Sus pequeñitos, por poder acoger esa amistad que ellos me brindan. Una amistad sin condiciones. En ellos yo recibo la Misericordia de Dios. Con ellos siento que el Padre me quiere como soy y que cuida con ternura de cada uno de nosotros. Dios a cada uno le cuenta sólo su propia historia (como le dice Aslan a Lucy en Las Crónicas de Narnia), y a mí me ha regalado Dios una historia preciosa. Y me regala cada día poder encontrarle en la gente, en las personas.

Una hermana que ha estado 30 años en el Congo y que ahora está en Camerún, en una misión con los pigmeos badyeli, me dijo una vez una cosa muy bonita: nuestra vocación es ganar amigos con “el dinero injusto”, es decir, dar sin esperar nada a cambio, entregarnos totalmente. Y esos “pequeñitos” con los que hemos estado, a los que hemos acompañado, a los que hemos curado o ido a visitar… ellos hablarán por nosotros al Padre. Ellos “robarán” el Reino para nosotros, como el Buen Ladrón.

Cuando me despedía de Caroline, ella me ha dicho un millón de cosas buenas y, además, me ha dado su bendición. Y yo he vuelto feliz a casa con una alegría que no podría comprar ni con todo el oro de este mundo.

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THERE IS A CRACK… HAY UNA GRIETA… THAT’S HOW THE LIGHT GETS IN… POR AHÍ PENETRA LA LUZ…

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Hace unos días hemos llorado la muerte de un grande, Leonard Cohen. Me encanta esa frase de su poema Anthem:

“There is a crack, a crack in everything

That’s how the light gets in”

(Hay una grieta, una grieta en todas las cosas, por ahí penetra la luz).

Parece que nuestro país, la R.D. Congo, se resquebraja, pero por esa grieta, precisamente, penetra la luz. Hay una luz que sabe entrar incluso cuando la oscuridad se vuelve profunda, como hizo Leonard Cohen en su discurso con motivo del Premio Príncipe de Asturias en 2011, agradeciendo a quien le enseñó los primeros acordes.

El otro día, con el grupo de jóvenes del colegio (40 chicos y chicas entre 12 y 19 años), tuvimos cine-fórum sobre Invictus. A los chicos les encantó la peli, y por momentos me parecía que nuestra aula transformada en cine se había convertido en un estadio de rugby. Pero lo mejor fue compartir con ellos sus impresiones, particularmente su admiración por la capacidad de perdonar y la resiliencia de Nelson Mandela, un hombre que estuvo 27 años en prisión antes de llegar a ser presidente de África del Sur. Al terminar, los chicos se quedaron recogiendo y uno de ellos, tomó el camino conmigo de vuelta a casa. Es el presidente de los alumnos, y la verdad es que es un chaval muy responsable, muy servicial, muy pacífico, muy querido por todos sus compañeros. Me hablaba de sus sueños: desde 1º de Secundaria había deseado ser algún día Presidente del Instituto para ayudar a los demás. El año pasado fue Ministro de Sanidad y este año se presentó a las Presidenciales y ganó, con una holgada mayoría. Habla con orgullo de su colegio, y se le ve feliz por haber descubierto otra manera de vivir. Quiere un futuro mejor para su país y sabe que él es parte vital del mismo.

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¡Tengo tanta esperanza en nuestros chicos! Ellos son el futuro de este país. Nuestros chicos son, como decía una vez el Papa Francisco, “poetas sociales”. Nuestros chicos, robándole una expresión genial a San José María, hacen “endecasílabos con la prosa cotidiana”. El otro día, por ejemplo, iban dos niñas camino del colegio por la mañana. Comentaban sobre lo que habían leído el día anterior en la Biblioteca del cole, y una le dice a la otra: “¿Sabes? Me ha impresionado leer La bella y la bestia. Es verdad, la belleza está en el corazón”. El otro día me viene una tropa de chavales al Despacho de Dirección… saben que ahí pueden acceder a Google (pronto lo tendremos para ellos también, ¡queremos que estén “conectados”!) y querían saber con cuántos barcos dio Magallanes la vuelta al mundo, y cómo eran los barcos, y cuántos marineros iban… ¡lo que disfrutaron! A mí me parecía como si alguno estuviera dentro de esas naves del s.XVI. Otros se han pasado la semana investigando sobre sondas espaciales, otros sobre los rayos y la velocidad de la luz…; el Gobierno de Alumnos está preparando una visita al Ayuntamiento para que nos ayuden a hacer un campo de fútbol… ¡no paran!

Pero los mejores poetas sociales de la semana han sido François y Sarah (he cambiado los nombres). Sarah insultó a François cuando éste entró en clase. Traían un problema del poblado. Sarah le había dicho que los de su tribu comen las verduras sucias, y entonces François arremetió contra la tribu de Sarah y contra su familia. El problema es que a Sarah su familia la abandonó y vive con una familia de acogida. François se presentó en la Dirección porque le había faltado un segundo para pegar a Sarah, pero se contuvo y vino a verme. Con otros dos profes (una mujer y un hombre) estuvimos hablando con los chicos. El tema se aclaró. Pero Sarah estaba tan dolida que no podía reconciliarse. Lleva tantas heridas dentro, fruto de una situación familiar durísima y, sobre todo, desde que su madre la abandonó (siempre dice que nunca la va a perdonar). Entonces François (siendo chico aquí esto es aún más impresionante) tomó la palabra y dijo: “Quiero pedir perdón. Lo he hecho mal. No he sido justo. Sólo quiero pedir perdón. Pero puedo esperar, porque sé que le he hecho daño a Sarah. Esperaré hasta que ella me pueda perdonar. Y no guardo ningún rencor”. Al día siguiente, Sarah se hacía la encontradiza… ella es así y es su modo de decir que algo no va bien y que le ayudemos a salir del atolladero. Mi hermana Gotzone me decía que en la misión en la que ella está, en Granada, se producen “momentos mágicos”. Pues éste es uno de ellos.

Nuestros chicos no ven el mundo desde el centro, como los “grandes” de este país. Conforme se acerca la fecha de las elecciones (que ya sabemos que no van a tener lugar), se aferran al poder como una lapa, eliminan a los que piensan de forma distinta, secuestran a periodistas, cortan emisoras de radio… Nuestros chicos ven el mundo “desde las periferias” (como dice el Papa Francisco), y no podía ser más acertado, desde el estrecho de Magallanes. Nuestros chicos que sueñan con las naves que dieron la vuelta al mundo, con la Tecnología, con la magia de las palabras, con poner sus capacidades al servicio de los demás… “generan procesos” y no “ocupan espacios” (otra vez el Papa Francisco). Y por eso, porque son semillas de esperanza, contienen lo que necesita nuestro pueblo para ir adelante.

Mi hermano (uno de ellos) no se enfadará si le cito aquí. El otro día les comentaba por whatsapp cómo está la situación aquí en R.D.Congo y me decía: “si K. (el Presidente) hubiera ido de pequeño a un cole como el vuestro no se habría convertido en lapa… Ésa es la esperanza de África. Ver a los niños y las niñas de las fotos trabajando y educándose de vuestra mano para conseguir un futuro mejor y más justo (…)”.

Sí, hay una grieta, una grieta en todas las cosas y por ahí penetra la luz…

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El profesor de violín

¡Hola, amigos!

¿Cómo estáis?

Quiero compartir con vosotros que ayer vi una película preciosa, titulada El profesor de violín. Inspirada en la historia real de Silvio Baccarelli (http://www.elmundo.es/solidaridad/2015/04/21/552e3f09268e3efc168b4571.html) es un precioso relato de superación, de exigencia, de positividad, de sueños compartidos… y rodeado, impregnado de música.

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Esta película fue ayer un regalo muy especial. Mañana regreso a la R.D.del Congo, a nuestro poblado de Kanzenze. Ayer y hoy, entre rato y rato, haciendo maletas (podemos llevar dos de 23kg cada una y una tercera, también de 23 kg), voy metiendo cosas para los chic@s, para la gente… y voy pensando-orando en cada uno, en el reencuentro… la peli me hizo disfrutar de ese precioso testimonio en medio de la vida dura y difícil de las favelas, y al mismo tiempo me llevó a pensar en nuestros chic@s que pueden hacer tantos sueños realidad gracias a la escuela. Gracias a Mallorca Missionera, a Africa Directo y a La Caixa de Zaragoza tenemos una incipiente escuela de música; gracias a la entrega de los padres y familias de nuestros alumnos y a tanta gente, los niños y jóvenes pueden ir al colegio todos los días, aprender, y prepararse para un futuro mejor… Me encanta verlos por las tardes jugando a baloncesto o a fútbol, en sus ensayos de Teatro, en Coral, en el grupo de jóvenes… Me llevo algunas pelis muy chulas para hacer alguna tarde de cine-forum, con el que siempre disfrutamos.

Hoy, desde mi blog, un recuerdo especial a las víctimas del terremoto de Italia. Os invito, como lo ha hecho el Papa, a unirnos a ellos a través del Rosario, para que María los consuele y conforte. Y para que Dios nos dé un corazón generoso y presto a ayudar.

Un abrazo grande y mi oración. Cuento con la vuestra cada día.

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