Archivos Mensuales: mayo 2017

Un corredor humanitario a pequeña escala

Salieron el viernes pasado de Boya, un poblado a unos 50 kilómetros de Tshimbulu, en la provincia de Kasai Central. Ahí la ONU encontró en el mes de marzo 15 de las ya 40 fosas comunes, consecuencia del conflicto de las milicias de Kamwina Nsapu que empezó en agosto de 2016. Conflicto que tiene lugar en un contexto político y social muy complejo, con responsabilidades de muchas partes implicadas que terminarán saliendo a la luz. Un genocidio silenciado. Una masacre que está pasando “desapercibida”. Huyeron durante dos días, a pie, atravesando la selva. No era la primera vez que pasaban varios días en la selva, pero esta vez se dijeron que ya no podían más, porque corrían demasiados riesgos. No se puede vivir con tanta tensión durante mucho tiempo. Esto se escribe muy rápido, pero se vive sorbo a sorbo: salir con lo puesto, dejar tu casa, correr con tus cuatro hijos de 16, 14, 12 y 10 años (son cinco, pero el mayor ha huido a otra localidad para poder presentar el Examen de Estado), sin comida, con el peligro de las serpientes y otros animales, con riesgo de violaciones y abusos… y luego… tu trabajo, la escuela de tus hijos, tus amigos, tu historia… Y a esto hay que añadir que cuando en los años 90 tuvo lugar en la República Democrática del Congo el conflicto Kasai-Katanga (hoy provincia de Lualaba y de Haut-Lomami), muchas de esas familias tuvieron que huir precipitadamente… muchos lo perdieron todo, otros fueron asesinados y otros murieron de hambre y de enfermedades por el camino. De los que sobrevivieron, muchos regresaron a su provincia de origen, Kasai, de donde ahora tienen que huir de nuevo. El cuerpo dolor de este pueblo es brutal. Desplazados. Siempre desplazados.

Llegaron de madrugada a Mbuyi Maji, con los pies hinchados y agotados por el cansancio. Al menos, allí encontraron a otros familiares que residen en esa localidad. Un poco repuestos y con el último dinero que les queda, han emprendido hoy el viaje a Lubumbashi. Tardarán más o menos una semana en llegar, si se tiene en cuenta el estado de las carreteras del país, el transporte caótico y todo lo demás que, cuando se ve en la realidad, supera a la ficción. Lubumbashi es la segunda ciudad del país, y allí piensan instalarse. Porque ahí hay mucha mezcla de gentes y de tribus. Pero… llegarán sin nada. Y aunque en la República Democrática del Congo siempre aparecen familiares, porque la familia es “extensa”, la gente es muy pobre y eso va a convertirse en una pura lucha por sobrevivir.

Recientemente, se publicaron unos datos de la ONU que decían que el nuestro es el país africano con más desplazados: 3,7 millones, de los cuales,1 millón proceden de la región de Kasai Central.

El otro día, alguien me escribía y me preguntaba de qué servía ayudar a “este niño” sin hay muchísimos más en las mismas condiciones. Pero en la vida se va uno a uno porque el amor, como dice el Papa Francisco, es “artesanal”. Porque, como decía una vez San Juan Pablo II en unas Jornadas Mundiales de la Juventud, no somos números de una masa anónima, sino que cada uno de nosotros es conocido y amado por Dios, aunque a veces no se dé cuenta de ello… o no lo sepa, o el dolor y las dificultades de la vida le empujen a olvidar esta profunda verdad.

¿Qué necesita esta familia de desplazados? Dinero para poder comprar una casa en un barrio sencillo de la ciudad y algo más que les permita arrancar en un primer momento y empezar una actividad para ganarse la vida. Los conocemos y les llegará. Eso está prometido. Ý podemos hacer el seguimiento, y enviar el informe narrativo y económico. Es una manera de hacer un corredor humanitario, a pequeña escala. Es un modo de crear puentes y abatir muros. Es un modo de convertir este mundo en un lugar mejor para todos.

Os dejo con un fragmento de una oración de Xavier Ilundain, que me ha llegado hoy. La he llevado todo el día en el corazón y aunque al principio la he rezado llorando, me ha llenado de paz y del consuelo de Jesús:

“Señor (…) África ha sufrido tanto (…) que ha decidido ir haciendo una pacificación muy honda en su corazón extenso (…) se les ve huir con los suyos, en procesiones de permanentes Viernes Santos, de las pugnas y combates del hombre contra el hombre (…) Señor, África hace al cielo y a los hombres una ofrenda abundante y maravillosa de hijos (…) Son pequeños nacidos y enseguida entrenados, para ser mensajeros de la paz: una paz en la que Tú, querido Señor, nos tendrás que cuidar y cuidar”. —————————————————————————————————

Si quieres, puedes hacer un donativo al siguiente número de cuenta de la CONGREGACIÓN PUREZA DE MARÍA MISIONES:

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NIB: 0075 0430 15060024896 0

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