Una historia única o una narrativa compartida

20161009_150530

Chimamanda Adichie es una escritora nigeriana nacida en 1977. Hace poco, descubrí una charla suya, gracias a una amiga, titulada “The Danger of a Single Story” (“El peligro de una historia única”). Podéis escuchar la charla original en inglés en:

https://www.youtube.com/watch?v=D9Ihs241zeg

La charla en inglés subtitulada en español está en:

https://www.ted.com/talks/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story?language=es

La transcripción del texto en español está en:

https://www.ted.com/talks/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story/transcript?language=es

El mensaje de fondo es no tener una historia única, sino un equilibrio de historias. No dejar que una sola narración lo configure y lo defina todo. Porque como ella dice, “creamos la historia única, mostramos a un pueblo como una cosa, una sola cosa, una y otra vez, hasta que se convierte en eso”. No sólo un pueblo, sino todo.

Este verano hice un taller de Focusing en Madrid, trabajando lo que es la “emoción sentida”. Hay algo que me gustó especialmente, y es esa importancia de “crear un espacio”, de “proteger”. Hay historias que nos contamos a nosotros mismos una y otra vez, en una única versión. Pero no podemos dejar que nuestras propias historias, repetidas una y otra vez, terminen ofreciéndonos una visión distorsionada de la realidad… eso nos hace daño. Por eso decía Santa Teresa que “la imaginación es la loca de la casa” y por eso, en todas las tradiciones religiosas, se vislumbra la necesidad del silenciamiento para acceder a la verdad de nosotros mismos y al encuentro con Dios. Tampoco podemos dejar que los demás nos definan, que ejerzan de “crítico interno” sobre nosotros y que con sus palabras y su visión nos encierren en una jaula (aunque ésta sea de oro). No, nacimos para ser libres, así nos creó nuestro Dios, a Su imagen y semejanza. Nos llamó para volver a Él en la individualidad de lo que somos, en esa belleza de cada ser humano. Lo que nos define en la vida es nuestra dignidad única de hijos de Dios. Y es sólo Su mirada de misericordia lo que nos da nuestra verdadera identidad.

De alguna manera, intuyo que no sólo nuestra experiencia más personal, sino el mundo está lleno de esos signos que hicieron exclamar al profeta Isaías: “Yo hago algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Is.43,19).

Otro aspecto de la reflexión sobre el modo de contar historias, es lo que yo llamaría el creciente movimiento en favor de una narrativa compartida. Desde ámbitos muy diferentes, los seres humanos estamos viviendo ese movimiento que, en el fondo, es como dar un paso más en el proceso evolutivo, caminando hacia estadios superiores de vida y de conciencia (una idea que leí en un libro muy interesante de K.Wilber). Uno de esos signos ha sido para mí la primera homilía del nuevo Superior General de la Compañía de Jesús, el venezolano Arturo Sosa. En ella, decía a los jesuitas que

“queremos colaborar generosamente con otros, dentro y fuera de la Iglesia, en la conciencia que surge de la experiencia de Dios que lleva a la misión de Cristo Jesús, que no nos pertenece en exclusividad, sino que compartimos con muchos hombres y mujeres consagrados al servicio de los demás”.

Pensamiento que está muy en la línea de lo que viene señalando como camino evangélico el Papa Francisco desde el comienzo de su pontificado.

Desde el inicio de este curso, nuestra Congregación, Pureza de María, está embarcada en la aventura de un centro de acogida y estancia temporal de menores en una localidad granadina, junto con los Hermanos de la Salle y dos laicas. Es una manera nueva, profética, de comprender la misión, de vivirla de forma verdaderamente “compartida”. Y es una experiencia presente que contiene en sí una semilla de futuro.

Otro signo es el pregón del DOMUND pronunciado por Pilar Rahola en Barcelona. Me ha parecido un precioso indicio de esa comunión y de ese reconocimiento mutuo que brotan más allá de las fronteras visibles de la Iglesia:

“(…) un viaje hacia el centro de la humanidad: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden”.

También en África algo se mueve. El 15 de diciembre de 2015, Alberto Virella, Embajador de España en la República de Senegal y antiguo director de cooperación con África y Asia en la AECID, publicaba en El País un artículo titulado “África no es el futuro de la cooperación”. Un tema que se ha retomada recientemente con motivo de unas jornadas sobre Cooperación en Senegal. La idea clave es que sean “los gobiernos y sociedades de esos países quienes determinen las prioridades” y no las ONG, agencias de desarrollo y organismos internacionales, porque, cuando lo hacen los propios países, “movilizan su propia voluntad política, a veces respaldada por consensos, sus recursos humanos más capaces y medios financieros, limitados pero endógenos”. Por ello, son vitales “la inclusión y la participación social”. Una escucha humilde y un deseo de estar al servicio de los demás, nos pueden dar una mejor perspectiva de las cosas. En “Un altre mirada del continent”, Xavier Aldekoa cuenta el problema del agua desde la perspectiva de la tribu himba del norte de Namibia (“Otra mirada del continente con Javier Aldekoa”, se puede oír en http://play.uwhisp.com/Nohoserac1/sons-dafrica-histories-dun-continent-de-musica-amb-xavier-aldekoa). Ante un gran problema de sequía que han padecido en estos últimos años, toda la cooperación internacional estaba centrada en llevarles agua, y sin embargo a ellos no les preocupaba ese problema, que podían solucionar muy bien gracias a sus conocimientos de la naturaleza (siguiendo las rutas de los elefantes), sino que les preocupaba la comida para los animales, y para eso sí que necesitaban ayuda. Una perspectiva totalmente distinta, que muestra que, desde fuera, o desde una idea de superioridad, se pueden imponer programas que no son ni los más necesarios ni los más beneficiosos.

Uno de los ejemplos más bellos que ha vivido la historia africana fue la creación de la “Comisión para la Verdad y la Reconciliación” para restaurar la situación después del régimen del apartheid. Fue una idea preciosa, profunda y alternativa, probablemente diversa a lo que se nos hubiera ocurrido a otros en otros puntos del planeta y procedentes de otra cultura y mentalidad. Esto nació de un pueblo en cuyos orígenes estaba fielmente enraizado el “ubuntu” y que se podría traducir por algo así como “yo soy porque nosotros somos”.

Como misionera, y en mi pequeña experiencia de 8 años en la República Democrática del Congo, me doy cuenta de lo importante que es abrirse a la inmensa riqueza de África. Es verdad que algunas veces podemos hablar por los que no tienen voz, ante realidades tremendas de “invisibilidad” (como mostraba Javier Bardem en su documental) pero es muchísimo más importante darnos cuenta de que la gente con la que vivimos, los habitantes de nuestro poblado, de nuestro país, de nuestro continente, hablan con voz propia. Los proyectos que de verdad funcionan son los que surgen de la base, aquellos en los que se implica la gente, aquellos que responden a sus necesidades reales y que están enraizados en la creatividad y la potencialidad de las personas concretas. Vivir aquí me desmonta todo una y mil veces, es como un mundo que se desmorona y que surge constantemente de nuevo. Lo único que de verdad “funciona” es la comunión porque, como dice Chimamanda Adichie al final de su conferencia:

“cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una suerte de paraíso”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s