Archivos Mensuales: agosto 2016

Miminakuja, Bwana, ku kutolea sadaka

¡Hola, amigos!

¿Cómo va todo?

Quiero compartir con vosotros mis primeras impresiones antes de regresar a Kanzenze (mañana a las 08:00 cojo el bus de línea).

La partida, como os podéis imaginar, estuvo llena de emociones. Fue un regalo para mí poder pasar en esos últimos días algunos ratos más largos con Jesús Sacramentado en la Adoración, ya que son siempre momentos intensos. Cada viaje tiene su matiz, y yo siempre acuso los nervios propios del trajín de las cosas externas (maletas, desplazamientos…) y la emoción de las internas… el nudo en el estómago y la última cena y comida que, a pesar de estar tan ricas, ya no pasaron tan bien (je, je, je…). Pero fue bello compartirlas en amistad. La vocación misionera supone siempre un salto, un camino hondo y adentro… para mí, ha sido bonito en estos últimos días, confiarme una y otra vez a la protección maternal de María. En mi vida muchas veces experimento la fragilidad y la pequeñez… y la ternura de Dios. Eso vale todo. Una misionera es una persona pequeña, frágil y pecadora, a la que Dios llama para que quede claro que esa fuerza que necesitamos para vivir viene de Dios y no de nosotros.

El primer vuelo (Madrid-Addis Abeba) fue muy bien, y el segundo (Addis Abeba-Lubumbashi) también, aunque un poco más movido por el viento. Me sentía muuuuyyyyy cansada pero fue un don el viaje en sí, para poder ir “procesándolo” todo, “rumiándolo” en el corazón. Llegué ayer a las 13:00: pasaportes, maletas… alguna “discusión” (en el fondo cordial) con la policía del aeropuerto para que no me abrieran el equipaje y a las 14:30 ya estaba en casa. Me hizo mucha ilusión al bajar del avión que una de las chicas del aeropuerto – que ya me conoce de otras veces, me diera una alegre bienvenida y un abrazo. Hay algo en África, hecho de cariño y acogida, que te hace sentir enseguida en casa. Y luego el calor, el olor, el sol, el aire… todo tiene otro sabor aquí. Ni qué decir que también fue una alegría grande encontrarme en la comunidad de Lubumbashi, en la que somos en este momento un “mix” de Lubumbashi, Kafakumba, Kanzenze y Ngovayang (Camerún). Hay momentos – como ayer, en los que Dios me da a sentir la belleza y el amor de la vida entregada de mis hermanas, y eso me da paz y alegría y me anima a seguir adelante.

Sacar algunas cosas de las maletas, orar con las hermanas, cenar y… ¡a dormir prontito! Porque estaba K.O. Y Dios me ha regalado poder dormir ¡casi 10 horas!

Esta mañana, a las 07:15, he tenido un encuentro con Oekumene para un tema de proyectos. Luego he ido al banco a cambiar el dinero… un poco de trajín administrativo, pero ha ido bien. Con todo lo que habéis aportado, vamos a conseguir llevar a cabo:

– El proyecto “Un pequeño comercio crea futuro”.

– Mejorar las instalaciones del Internado de Chicos.

– Ayudar a una familia.

– Hacer un pozo.

– Becas.

– Refuerzo de la sección Comercial-Informática.

A finales de año, tendréis un informe detallado. Además, hay varios proyectos en marcha, que podréis ver cuando estén completos, y en los que están colaborando Manos Unidas, la Fundación Roviralta, África Directo, La Caixa… ¡gracias a todos!

Después de eso, he hecho algunas compras (no muchas, porque ya preparamos el material en junio) y recados para la Escuela.

Después, he ido a ver a una familia amiga (aquella del post “Tres en la carretera”). ¡Ha sido una alegría enorme el encuentro! Me ha llamado la atención al llegar que había una persona más en la casa. Mamá Mado y Papá Elie nos han contado que se trata de un enfermo psíquico. Apareció el otro día por el “barrio” (por su zona) y la gente que le pegó, le atacó… no sabían quién era y bueno… esas cosas a veces pasan. Ellos, sin conocerlo de nada, lo acogieron. Le lavaron, Papá Elie le dio ropa suya, le dieron de comer y le curaron las heridas. Y ahí está, viviendo con ellos, comiendo con ellos… ¿no os parece que es una versión de la parábola del Buen Samaritano en estado puro? Y en su pobreza, me han regalado un saco de carbón.

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Me ha alegrado mucho saber que con los 200 $ que tuvieron para empezar un microcrédito en el mes de junio, han sacado 120 $ de beneficios, y ya han inscrito a 6 de sus hijos en la escuela (los dos que quedan son aún muy pequeños). Y están trabajando para mejorar su casa, de una sola habitación, hecha de adobe y de un techo que con las primeras lluvias está en riesgo de romperse. Son gente alegre, luchadora y… ¡cómo quieren a sus hijos! Con esas ayudas (100 $, 200 $) se puede hacer tanto!!!! ¿os animáis?

(Entre paréntesis, Kanzenze lleva dos meses sin luz, y parece que la cosa va para largo, porque hay una avería en el transformador central. Por eso, en el Internado, necesitamos una ayuda urgente de 1 000 $ para poder instalar una batería y un panel solar que alimente la sala de estudio y los dos dormitorios).

Luego he ido a ver a otra familia amiga, la de M. Lucien. Quería darme la bienvenida y me han regalado una caja de uvas y una botella de vino tinto… eso es un auténtico lujo aquí. He disfrutado de estar con ellos, y de ver a todas las niñas. A mí me ha hecho mucha ilusión poder darles los regalitos que les he traído de España. Dani, el pequeño, estaba durmiendo.

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Después he regresado a casa y he ido con una hermana a Misa de 17:30 a la parroquia de los Salesianos. ¡Con qué alegría se vive la Eucaristía aquí! Ha sido un regalo, con uno especial de Dios, y es que en el ofertorio han cantado una de mis canciones favoritas: “Miminajuka, Bwana, ku kutolea sadaka” (“Vengo, Señor, a traerte mi ofrenda”).

En la cena, sesión especial de cine por ser sábado, y hemos visto (en francés) la peli “Wadjda” que me ha encantado. Os la recomiendo. He traído varias pelis que nos van a ayudar para los cine-fórums y actividades de la Escuela.

Para terminar, recoger el día con Jesús. Como me decía hace unos días una amiga consagrada, “si Jesús me pide el corazón, yo se lo doy”. Y ése es el “secreto” de la vida misionera.

Y no quería dejar de poneros estas letras, que es un modo de agradeceros estos dos meses pasados en España y de compartir la alegría de estar de nuevo aquí, en las manos de Dios. Estas primeras semanas van a ser especialmente intensas por el comienzo de curso, pero lo más bonito es que ayudándonos unos a otros siempre salimos adelante. Y la gente siempre ahí, luchando, con su vida dura (durísima) pero con ganas de vivir.

Un abrazo grande y mi oración. Cuento con las vuestras, porque lo necesitamos.

ushindi

El profesor de violín

¡Hola, amigos!

¿Cómo estáis?

Quiero compartir con vosotros que ayer vi una película preciosa, titulada El profesor de violín. Inspirada en la historia real de Silvio Baccarelli (http://www.elmundo.es/solidaridad/2015/04/21/552e3f09268e3efc168b4571.html) es un precioso relato de superación, de exigencia, de positividad, de sueños compartidos… y rodeado, impregnado de música.

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Esta película fue ayer un regalo muy especial. Mañana regreso a la R.D.del Congo, a nuestro poblado de Kanzenze. Ayer y hoy, entre rato y rato, haciendo maletas (podemos llevar dos de 23kg cada una y una tercera, también de 23 kg), voy metiendo cosas para los chic@s, para la gente… y voy pensando-orando en cada uno, en el reencuentro… la peli me hizo disfrutar de ese precioso testimonio en medio de la vida dura y difícil de las favelas, y al mismo tiempo me llevó a pensar en nuestros chic@s que pueden hacer tantos sueños realidad gracias a la escuela. Gracias a Mallorca Missionera, a Africa Directo y a La Caixa de Zaragoza tenemos una incipiente escuela de música; gracias a la entrega de los padres y familias de nuestros alumnos y a tanta gente, los niños y jóvenes pueden ir al colegio todos los días, aprender, y prepararse para un futuro mejor… Me encanta verlos por las tardes jugando a baloncesto o a fútbol, en sus ensayos de Teatro, en Coral, en el grupo de jóvenes… Me llevo algunas pelis muy chulas para hacer alguna tarde de cine-forum, con el que siempre disfrutamos.

Hoy, desde mi blog, un recuerdo especial a las víctimas del terremoto de Italia. Os invito, como lo ha hecho el Papa, a unirnos a ellos a través del Rosario, para que María los consuele y conforte. Y para que Dios nos dé un corazón generoso y presto a ayudar.

Un abrazo grande y mi oración. Cuento con la vuestra cada día.

ushindi

Cuidar la fragilidad

¡Hola!

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El otro día, entre mis lecturas de verano, no os hablé de otro pequeño libro que he leído, Sendino se muere, también de Pablo d’Ors. Impresionante testimonio de la doctora África Sendino en la última etapa de su vida. Un testimonio de santidad, un tesoro de fe, una joya de amor a Jesús y a los enfermos que brilla con la luz de Dios. El libro es eso, un tesoro, que me leí en una tarde pero que quiero leer de nuevo y releer varias veces. Hay un párrafo que me gusta especialmente:

“Ha transcurrido ya bastante tiempo desde que no veo en el enfermo simplemente al pobre hombre o a la pobre mujer a quien hay que consolar. En cada enfermo descubro más bien la ‘enfermabilidad’ que caracteriza a la condición humana y, en ella, mi propio futuro de enfermo y moribundo. Sí, también yo caeré enfermo algún día, también yo me moriré. El enfermo al que visito y ante quien estoy, por tanto, no es otro: soy yo. Como yo me comporte con él, así se comportarán conmigo. Todos los enfermos ponen ante mí un espejo, de modo que en su rostro veo el mío”.

En este tiempo en España, Dios me ha hecho el regalo de compartir algunos momentos con personas a las que quiero mucho y que están viviendo la enfermedad. Y me han hecho volver a ese párrafo una y otra vez, y a la experiencia de sentirme y necesitar sentirme en las manos de Dios. Como oraba bellamente el P. Arrupe al final de su vida y que expresó en lo que leyó el 3 de septiembre de 1983, en su renuncia como General de la Compañía:

“Yo me siento más que nunca en las manos de Dios. Es lo que he deseado toda mi vida, desde joven. Y eso es también lo único que sigo queriendo ahora. Pero con una diferencia: hoy toda la iniciativa la tiene el Señor. Les aseguro que saberme y sentirme totalmente en sus manos es una profunda experiencia.”

Ahora, a punto de cerrar mi etapa en Mallorca (me marcho mañana) voy a pasar unos días en Madrid para regresar al Congo, si Dios quiere, el 25 de agosto. Todo ha sido un regalo. Y siento que es un regalo muy grande poder volver a África, a ese pequeño poblado llamado Kanzenze, en el que vivo y que me acoge desde hace siete años. A acoger la fragilidad, la vulnerabilidad, a amar las “periferias”, a cuidar con ternura lo que Dios me confía, a abrazar la vida que brota y rebrota en cada instante. Rodeada de gente pero, sobre todo, de niños y jóvenes (porque trabajo en una Escuela), vuelvo con el deseo de amar más y mejor, de acompañar los sueños de todos esos chavales, de compartir nuestro día a día. Como reza el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si’:

Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos”.

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Un abrazo grande y mi oración,

ushindi

Lecturas del verano

¡Hola, amigos!

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¿Cómo estáis?

Quiero compartir con vosotros algunas lecturas del verano con las que he disfrutado mucho, y que me han ayudado:

  • Océano África, de Xavier Aldekoa.
  • Trilogía del silencio, de Pablo d’Ors, compuesta por El amigo del desierto (un precioso relato iniciático), El olvido de sí (biografía de Charles de Foucauld) y Biografía del silencio (sobre la práctica de la meditación).

En mi maleta, Historia del Congo de Isidore Ndaywel y La gran grieta. El despertar de Africa, de Alex Perry. Tengo ganas de conocer más profundamente la historia de nuestro continente y de nuestro pueblo.

Nuestro país necesita oraciones. Recientemente, ha habido una terrible masacre en Beni, que ha quedado silenciada por la comunidad internacional, pero que el Papa tuvo el coraje de denunciar en el Angelus del domingo 14 de agosto con las siguientes palabras:

“Mi pensamiento va a los habitantes del norte de Kivu, en Congo, golpeados por nuevas masacres, que, desde hace tiempo, son perpetuadas en el silencio vergonzoso, sin atraer siquiera nuestra atención”.

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Un dato que me ha impactado es que la página http://www.benilubero.com que llevaba el P. Machozi, asesinado en marzo de 2016 por denunciar las matanzas en el este, ha sido bloqueada y amenaza con virus, no se puede abrir. Tenemos elecciones presidenciales en diciembre y, en medio de ese silencio del que habla el Papa, suceden muchas cosas en muchos rincones del país… Echadle un vistazo a esta noticia:

http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2016/07/oro-guerra-rdc.html

Os envío un abrazo y mi oración. Y os pido las vuestras. Que nos cuide María, Reina de la Paz.

ushindi

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El fuego que trae Jesús es el de la misericordia doble (20 C 2016)

UN COMENTARIO PRECIOSO AL EVANGELIO DEL DOMINGO…

Ven, Espíritu Santo, enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor   Jesús dijo a sus discípulos: “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra ¡y qué deseo si ya está encendido! De un baut…

Origen: El fuego que trae Jesús es el de la misericordia doble (20 C 2016)