Archivos Mensuales: junio 2016

¿Quieres ayudar?

¡Hola, amigos!

¿Qué tal? Yo a punto de salir hoy rumbo a España, vía Etiopía (con escala en Malawi)…

Para los que leisteis mi último post, “Alegría en silla de ruedas”, pudimos compartir un proyecto sencillo y bonito para ayudar a personas con movilidad reducida. Todo empezó con la historia de una mamá de nuestra Parroquia, que tiene a su hija en segundo de Primaria en nuestra escuela. Ella se dedica al pequeño comercio, pero para desplazarse, sin silla de ruedas, no le quedaba otra que ir arrastrándose, con un palo, por el suelo (y por nuestros caminos de tierra  roja, polvo y piedras…). Gracias a una amiga de Lubumbashi que tiene una farmacia y a un señor señor que reside en Bélgica, conseguimos una silla de 750 $ por 100 $. Ella aportó una gallina y un saco de mandioca seco, y la Comunidad le ayudamos con el resto…

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Ese fue el comienzo. Después de esa silla vino otra, y otra… hasta llegar a 6. El procedimiento siempre es el mismo: ellos aportan una gallina y un saco de mandioca (para implicarse) y nosotras completamos. Desde aquella primera, cada semana vienen personas a nuestra Comunidad para pedirnos ayuda. Si tener una discapacidad física que conlleva movilidad reducida es un problema en muchos lugares del mundo, os podéis imaginar lo que supone aquí, dado que la R.D.Congo es el penúltimo país del mundo en el índice de desarrollo humano. Incluso los beneficiarios prestan la silla a otras personas… así fue como llegó un chico joven a quien le falta una pierna para pedirnos si podíamos conseguir otra.

Ahora nos hacen falta 3 sillas más, que están ya disponibles en Lubumbashi. Pero para ello necesitamos 300 $. SI QUIERES COLABORAR, ENTRA EN LA PESTAÑA COLABORAR DE ESTE BLOG Y VERÁS CÓMO APORTAR TU AYUDA. También puedes hacer RT, para que las consigamos por “crowdfunding”, ¿por qué no?

¡Gracias y un abrazo! Os llevo en mi oración,

ushindi

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Alegría en silla de ruedas

¡Hola, amigos!

¿Cómo va todo?

Os escribo desde Lubumbashi, a donde llegué ayer… ya preparando el viaje a España. Si Dios quiere, salgo el 20 al mediodía hacia Etiopía (vía Malawi), de Etiopía saldremos de noche para llegar prontito a Madrid el 21, ¡a las 05:15!

Las últimas semanas han sido todo un sprint de fin de curso… y os preguntaréis… a parte de por la palabra “sprint”, qué tiene que ver eso con el título del post… pues bien… le mandé a una amiga unas fotos de un proyecto que hemos hecho en colaboración con un particular belga y una farmacia de Lubumbashi, por el que hemos podido obtener a bajo coste 6 sillas de ruedas (y una pierna ortopédica) para personas con movilidad reducida de nuestro poblado. Personas emprendedoras, pero a las que les faltaba algo tan básico como una silla de ruedas. Cuando mi amiga vio las fotos, me dijo: “Éste podría ser el título de tu próximo post, ALEGRIA EN SILLA DE RUEDAS”, así es que… aquí lo tenéis!!!!! Fue una alegría inmensa… y desde entonces, muchas otras personas con discapacidad nos han pedido ayuda. Lo que pasa es que cada silla nos cuesta 100 $ (su precio real es de 750 $) y ¡no podemos cubrirlo todo!

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Con todas las ayudas que vais mandando: 20 €, 50 €, 80 €, 200 €, 250 €, 600 €, 700 €… estáis ayudando a tantísima gente: sillas de ruedas, becas, operación de la vista para una persona sin posibilidades, pozos, bicicletas para campesinos, semillas, una porqueriza con cerditos para una mini-granja familiar… ¡los sueños compartidos acaban por cumplirse! La mayoría son proyectos que son inversiones en desarrollo, al estilo de los microcréditos, para que la gente pueda salir adelante por sí misma. Pero también habéis ayudado en situaciones de verdadera emergencia (gracias a vosotros Mamá Ernestine, que tiene 37 años, no perderá el otro ojo). Os adjunto ahora las fotos de una familia que, gracias a alguien de vosotros, va a empezar un microcrédito de pequeño comercio. Hoy les he llevado el  dinero y con lo que quedaba, también unos sacos de arroz, de leche, carne en conservas, sardinas, jabón, galletas… lo están pasando muy mal y se han puesto felices (es la familia del post anterior “Tres en la carretera”). Lo más bonito, el rato que hemos estado juntos. Gracias a ese microcrédito la mamá va a ganar un dinero que le va a servir para pagar la escuela de todos sus hijos. Con su hijo mayor y con una de sus hijas hemos ido a visitar su cole.

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En el corazón siempre hay como una mezcla de todo, porque la gente sufre mucho también, mucho… El otro día, por ejemplo, como me contaba un amigo que vive en un barrio de Lubumbashi, un camión de una empresa minera se estrelló de noche contra unas casas (que he visto hoy, casi totalmente destruidas). Murieron 6 personas, hay heridos (a un chico le han tenido que amputar una pierna…); sin embargo, la policía protegió a la gente del camión, los cubrió, y la empresa no ha pagado nada: ni los cuidados médicos, ni los gastos del funeral, ni la reparación de las casas; la gente sufre injusticias muy grandes y no tiene donde acudir. Hoy hemos pasado por ahí, y allí estaban, delante de sus casas rotas, con sus familias destruidas, haciendo guardia para que no les quiten lo poquísimo que tienen.  La gente soporta lo insoportable.

Os envío la foto de una familia amiga con la que he pasado hoy un rato largo y precioso, que ha sido un regalo de Dios, porque nos queremos mucho.

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… ahí va un poco de todo, de esa experiencia de “amor artesanal” como le gusta decir al Papa Francisco, ese amor que esta gente me brinda desde su tierra de color rojo, ébano y sol. Amor en medio del dolor, las injusticias, la inestabilidad política… Amor que todo lo perdona, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo soporta… que te abraza tal y como eres. ¡Esto es África! Y así es el amor de Jesús.

¡Un abrazo grande y mi oración!

Victoria