¿Quieres compartir?

¡Hola, amigos! ¿Cómo va todo? Hoy quiero compartir con vosotros una experiencia, y también proponeros si queréis colaborar.

Para empezar, compartir este fragmento del texto del “Discurso del Papa a los movimientos populares” en Bolivia, en su reciente viaje a América Latina. A mí me ha impresionado mucho, junto con las fotos de ese viaje… sobre todo las de la visita a la cárcel de Palmasola en Bolivia y al barrio marginal de Bañado Norte en Paraguay.

Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos “rostros y esos nombres” se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos, todos nos conmovemos… Porque “hemos visto y oído”, no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos.

El sábado estuve en el Hospital. Fui a ver a una mamá que ha perdido a su hijo. El chico fue operado de urgencias cuando se encontraba a más de 500 kilómetros de su poblado de origen (más lejos de Kamina). Con mucho esfuerzo, al saber de la enfermedad, la mamá hizo un viaje de dos semanas: tren, moto, camión… para venir a cuidarlo. El chico, al final, falleció el viernes y entre unos y otros hemos ayudado con un poco de dinero, algo de comida… para que pueda regresar a su familia.

Al lado de esta familia, vive otra. Es un matrimonio (Alain y Vivianne) procedente también de Kamina. Tienen 6 hijos, July (es una chica), de 16, Víctor de 11, Sandra de 8, Marina de 5 y Arnie 2 años y un bebé, Feli. El padre trabajaba en Kamalenge y 48 Heures, dos asentamientos mineros, de carácter artesanal. Era imposible alojar allí a su familia. Yo visité esos dos poblados hace dos años (en una visita de inspección del Hospital), las casas están hechas de toldos de plásticos sostenidos por estacas. Vive muchísima gente, en hacinamiento, hay problemas de agua… por supuesto no hay luz y muy mala asistencia sanitaria. Como os podéis imaginar, las condiciones de trabajo son durísimas. Cuando hicimos esas visita, íbamos a visitar un supuesto centro de salud… era un cuartucho en mal estado, todo desordenado… por no hablar de la maternidad y la “sala de partos”.

Fue así como la familia decidió que el padre se quedaba a trabajar y buscar dinero y que la mamá y los niños se iban a Kamina, con el abuelo. Ese abuelo les ha ayudado mucho y pagó los estudios de sus nietos. Entre eso y lo que el padre podía enviar de vez en cuando, salían adelante. Pero el abuelo falleció en el curso 2014-2015, los niños no podían seguir estudiando y la familia no podía mantenerse. Entonces decidieron irse de Kamina, y regresar con su padre. Buscando trabajo y un lugar donde quedarse, pensaron en dirigirse hacia Kanzenze. En el viaje, tuvieron un accidente y su hijo Víctor se hizo una mala fractura. Así fue como llegaron a nuestro hospital. A Víctor le operaron hace unas dos semanas, le han puesto un clavo en la pierna, pero gracias a Dios ya va mejor y le quieren dar el alta pronto.

De momento, no tienen casa. Viven todos en una habitación del Hospital, muy pequeñita, de las casas de la antigua Leprosería. Son 8 en un espacio bien pequeño. La mamá cocina en su cacerolita y el padre busca pequeños contratos aquí y allá, de lo que sea, para pagar los medicamentos de su hijo y para poder comer.

Cuando puedo, me gusta pasar por allí y jugar un rato con los niños, hablar un poco…el sábado, les dije a los padres si podíamos charlas un rato, porque la chica mayor me había buscado para decirme que no quiere dejar la Escuela (va a empezar 2º de Secundaria), pero que sus padres no pueden pagar. Los niños que estaban dentro salieron de la habitación, y nos sentamos a hablar. Nos sentamos… en el suelo, porque lo único que había allí era una cama con una sábana del Hospital. Nada más.

El padre está dispuesto a trabajar en lo que sea. Está deseando trabajar y hoy mismo se ha puesto manos a la obra. Hemos podido ayudarle a buscar trabajo, aunque sea un contrato temporal, y él y su esposa han hecho un contrato para poner a punto el terreno de una parcela (1/3 de hectárea) y con eso podrán tener para comer, pagar los medicamentos y ahorrar algo para el comienzo de curso. Se termina a finales de agosto. La hija mayor va a ayudar en las tareas de limpieza del Internado a principio de curso, y con ello ganará también alguna cosilla.

La ayuda que os quiero pedir es para los estudios de la mayor, 170 € todo el curso. Víctor y Sandra también tienen que ir a la Escuela, entre los dos serán también unos 170 €, y Marina a Infantil. Pero como no sabemos si podremos llegar a todo, yo he propuesto ayudarles buscando una beca de estudios para la mayor y ellos, con el trabajo, el carbón y un poco de todo harán lo que sea por pagar para los otros. Aunque… es posible que no todos puedan estudiar… aquí normalmente, se privilegia a los mayores y cuando no hay dinero, los más pequeños pierden un curso.

Una cosa muy bonita es que Homère (el que tuvo el accidente en el brazo) y su familia, con tan pocos recursos, les están ayudando con su amistad, el agua del pozo de su casa… Es muy bonito ver esa solidaridad, porque en casa de Homère van muy justos, y como dice él, “vivimos de milagro y por la Gracia de Dios”.

De momento no tienen casa… han buscado una, que es una sola habitación, muy pequeña… por supuesto no hay baño, ni cocina ni nada… unos cuantos metros cuadrados con un techo de lata. Pero estos días hemos ido buscando y contactando gente, y hemos encontrado una, por los menos son dos estancias, es muy pequeñita, pero es algo mejor. Le hemos ayudado con la entrada, 25 000 FC (unos 27 $) y luego ellos tiene que pagar al mes 11 000 FC de alquiler (unos 12 $). Hoy van a limpiarla la mamá y la hija y mañana ya se instalarán ahí. A mí me gustaría poder ayudar con algo más, para que puedan empezar un pequeño quiosco, o un horno para fabricar pan (80 $)… pero lo más importante son los 170 € para que July pueda estudiar este curso.

Si alguien quiere ayudar, los donativos se pueden hacer a la cuenta 0075 0430 15 0600248960 a nombre de CONGREGACION PUREZA DE MARIA MISIONES, especificando en concepto UZIMA (seguido de la ayuda elegida: BECA JULY, FAMILIA ALAIN…). Siempre que hagáis un donativo, es MUY IMPORTANTE notificarlo también a esta dirección: vbraquehais@gmail.com, pues soy la persona responsable de estos proyectos en Kanzenze (R.D. del Congo). Si alguien desea que el donativo desgrave en la declaración de la renta, se debe notificar a pmariaadgral@planalfa.es, y es bueno que se notifique este dato en el correo que se me envía a mí. Para que el donativo desgrave, el particular o la empresa deberán facilitar los datos necesarios.

Hay tantas necesidades, hay tantas realidades… pero estoy convencida de que podemos experimentar eso que dice el Papa: CONMOVERNOS, MOVERNOS y BUSCAR AL OTRO PARA MOVERNOS JUNTOS.

Un abrazo grande, de continente a continente,

ushindi

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