Archivos Mensuales: octubre 2014

Viaje hacia Kafakumba

¡Hola! Ahora mismo acaban de salir las H.H. Teresa y Rosa María hacia Kafakumba, a las 05:00 a.m. ¡Había un precioso cielo estrellado! Si todo va bien, llegarán sobre las 17:00 p.m. al poblado. No es tanto la distancia como el estado de los caminos (¡a veces ni hay y hay que ir cruzando la selva!). Ya ha empezado la estación de lluvias y ahí está más avanzada.

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Visita de la hna. Teresa, conectando mundos y… asuntos varios

¡Hola, amigos!

Ayer llegó a nuestra Comunidad la H. Teresa Villarino. Es una gran misionera y ha estado muchos años en el Congo, aunque actualmente reside en España. Va a estar unos dos meses en el país y va a pasar por todas nuestras misiones: Kafakumba, Kamina, Kanzenze y Lubumbashi, para impartir el curso TeenStar (Educación afectivo-sexual) a jóvenes y adultos (profes y enfermeros).

La fotos habla por sí sola porque… ¡nos ha traído turrón (que guardaremos para Navidad), sobrasada, un poco de jamón y chorizo… y esto ha sido una fiesta total!

Llegada Teresa

Va alguna foto del primer grupo de hermanas y profes que empezó en el Instituto Uzima y que lo convirtió en Ciclo Largo (Bachillerato).

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Os cuento también que estos días, además del trabajo “normal” del cole, estamos trabajando con el Proyecto de ampliación del Instituto Uzima (avalado por Manos Unidas)…; además, hemos tenido algunas dificultades en el poblado relacionadas con la defensa de los Derechos Humanos (dos o tres días bastante duros)…; vamos adelante con el proyecto que vamos a presentar al concurso internacional de profesores innovadores…

En medio de todo esto, recibo con especial cariño algunos correos de alumnos de América y España con una gran sensibilidad misionera, jóvenes que quieren participar en esa movida misionera CONECTANDO MUNDOS… ¡es increíble!, pero yo estoy convencida de lo que dijo Jesús en esa “síntesis” de Su vida que es la Última Cena: QUE SEAN UNO. Y… las Redes Sociales también nos ayudan a ello!

También recibo con alegría los mensajes de Twitter (yo soy ahí @ushindi735), lo que pasa es que no puedo contestar todo lo que quiero porque aquí la conexión es muy lenta, y va un poco “a trancas y barrancas”… pero me gusta saberme en medio de esta gran familia, en esa “marea un poco caótica” (como dice el Papa Francesco en La alegría del Evangelio) [Por cierto, quien aún no haya leído ese librito no se lo puede perder, es bueníííííííííííí´siiiiiiiiiiiiiimooooooo] Y Twitter me ayuda con eso 140 caracteres a saber por dónde late el mundo… Cuando no pueda escribir sabed  que, desde el corazón de África, os llevo siempre en el latir. Como me escribió una niña de 10 años el otro día, en la Eucaristía es donde podemos sentir especialmente esa “conexión de mundos”.

A los de España, ¡feliz puente! Nosotros aquí lo tenemos del 6 al 9 de noviembre, como término de la 1ª evaluación. Hay un poco de todo, pero entre otras cosas, me esperan dos libros especiales, The Book Thief (no quise ver la peli porque casi siempre los libros son mejores) y Letteratura e Cristianesimo de K.Rahner (con prólogo del P. Spadaro). ¡Ah! Y hablando de esas cosas, los alumnos mayores hicieron el sábado pasado cine-fórum sobre El mayordomo… ya os podéis imaginar que ver esa peli en nuestro contexto reviste un toque especial.

¡Ah! Y dos fragmentos de una revista nacional, Afrique Espoir, que hablan sobre las nuevas tecnologías.

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Un abrazo grande a todos y unión de oraciones,

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Derechos humanos

Nuestra vida aquí también tiene momentos muy duros, relacionados con el sufrimiento de la gente… el miércoles murieron dos niños en el Hospital: un niño de 3  ó 4 días por tétanos, y un niño de unos 3 años, de malaria. El bebé murió porque hicieron el parto en el poblado (eso pasa muchas veces) sin las medidas higiénicas necesarias. Y el otro niño porque lo trajeron muy tarde al Hospital (y eso también pasa muchísimas veces).

Además, ayer llegó al Hospital una mujer de otro poblado, su marido le abrió la cabeza con una pala de cavar el campo. Él parece ser que ha huido y ella está en las últimas. Casos y casos de violencias doméstica… violaciones de niñas (¡tan frecuentes!)… realidades muy fuertes. Cierto, violencia, discriminación… las hay en todas partes, pero aquí la situación de la niña-joven-mujer me parece particularmente dura.

Justo estos días hemos estado con un equipo de personas y entre ellas un señor (no puedo dar más datos) muy comprometido con la defensa de los derechos humanos. Está intentando darle voz a todo esto… algo no siempre fácil, para quienes recuerdan la muerte de Floribert Chebeya en junio de 2010, el responsable de La Voz de los sin voz. Él quiere publicar un libro sobre el tema, y está muy impactado de sus visitas al medio rural. A mí todo esto me recuerda un poco la vida de Gandhi; cuando él volvió de África del Sur, se dio cuenta de que no conocía cómo vivían muchos de sus hermanos, y se puso a recorrer todo el país, hasta las zonas más recónditas (se ve muy bien en la peli).

La violencia, la agresividad… son realidades que tocamos también de cerca, con las manos… quizás no siempre en esas formas tan extremas, pero es algo que está ahí. Y… eso me habla de lo que dice el Evangelio y recuerdan nuestras Constituciones: “que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las Bienaventuranzas”.

Transporte de agua

¡Hola, amigos!

Hoy os escribo desde la ciudad, desde el cyber… ¡a mucha más velocidad de conexión! (así es como todo se agradece más). Os cuento que acabo de enviar una solicitud de información a http://wellowater.org, (desde el poblado costaba mucho abrir la página) porque han sacado un invento buenísimo para el transporte de agua, que aquí nos vendría fenomenal.

Así es como la gente transporta el agua en la India, de forma tradicional:

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Así es cómo se le ocurrió a alguien hacer el transporte del agua:

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Y éste es el invento “profesionalizado”:

 

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Mi reportera favorita

¡Hola, amigos!

Hace unos días recibí un correo de Laura Valentina Muñoz Estévez, una alumna de Primaria del Colegio de Bogotá. Es la reportera oficial del Colegio, y quería hacerme partícipe en su publicación. Podéis visitar su blog en http://notasdelpureza.blogspot.com. Esta jovencita intrépida me ha insistido mucho en que comparta con vosotros esa entrevista, y como el PDF es más pesado y difícil de abrir, me propuso hacerlo desde mi blog.

Lo primero que tengo que deciros es que me pareció increíble la capacidad de esta alumna, su iniciativa, su impulso misionero… ¡qué importante es saber que caminamos juntos aunque estemos en continentes distintos y a mucha distancia! La verdad es que Pureza de María es un regalo grande, grande… una familia que no tiene fronteras de edad, de raza, de color, de condición… Niños y jóvenes como Laura son esos de los que Juan Pablo II decía que son los “centinelas de la mañana”, esos que en lugar de mirarse el ombligo saben ver más allá de su nariz, tienen horizontes amplios y ven la vida llena de posibilidades y esperanza. Niños y jóvenes como Laura son los que pueden hacer que sea escuchada en este mundo la voz de los que no tienen voz, los que harán posible un mundo distinto… Laura me dice una vez más, con su vida, con su interés, con su entusiasmo, que “los sueños compartidos acaban por cumplirse”.

Y ahora… os cuento un poco todo eso que me ha ido preguntando Laura para compartirlo con vosotros.

Me llamo Victoria Braquehais, aunque aquí, en el poblado (Kanzenze, R.D. Congo) me llaman “Ushindi”, que es “victoria” en suahili, la lengua local más común en esta zona del país. Nací en Palma de Mallorca el 12 de mayo de 1976. Soy la pequeña de una familia de cinco, tres hermanos y dos hermanas. Y ahora tengo ya cinco sobrinos preciosos (en especial mi ahijada Clara). De niña me gustaba hacer pandilla con mis amigos, pintar, leer, fabricar cosas, conocer sitios nuevos, escribir, cuidar plantas, aprender… ¡creo que no conozco bien el significado del verbo “aburrirse”! Soy una persona creativa y un tanto “bohemia”.

Mis padres son españoles pero en mi sangre familiar hay parte española, italiana, francesa, centroeuropea, irlandesa… supongo que esa mezcla ha hecho que mi vocación misionera la lleve, por así decirlo, en los genes. Siempre me ha atraído la vida misionera. Yo era de esas apuntadas a Gesto, la revista de las Obras Misioneras Pontificias, a Aguiluchos, a Mundo Negro, no me perdía una tómbola, colaboraba con las huchas de Manos Unidas, con el DOMUND, me gustaba hacer voluntariado… precisamente en una de esas revistas encontré una preciosa frase de Daniel Comboni que se me quedó grabada a fuego: “como el humo tiende a subir, como el agua a bajar, así de pronto surgió mi vocación misionera”. Dios y África, son por así, decirlo, “mi media naranja”… y los dos van en el mismo pack.

He crecido en la Pureza, Madre Alberta fue mi Colegio dese los 4 años. Ese Colegio fue durante muchos años mi segundo hogar. Guardo con cariño el recuerdo de miles de anécdotas, experiencias, las clases, las convivencias, los Ejercicios Espirituales, el precioso testimonio de tantas hermanas… En los veranos mis padres nos enviaban a estudiar idiomas al extranjero, y así es como desde pequeñita me habitué a conocer otras lenguas, otras culturas, otras maneras de vivir… es algo que siempre les agradeceré a mis padres, porque nos hicieron crecer con unos horizontes amplios, abiertos a la vida en su plenitud y en las diferentes formas en las que se manifiesta. Recuerdo que una vez enviaron a uno de mis hermanos a pasar el verano en Estados Unidos; cuando supimos más de la familia de acogida, nos enteramos de que eran hindúes… y mi madre, con su sabiduría característica, nos habló del tema a la hora de cenar, y nos dijo que quería que mi hermano actuara allí como un hijo, que respetara la fe de la familia que le recibía, que comiera como ellos… la experiencia fue tan bonita que luego esa familia hindú fue a visitarnos a España, y aún recuerdo cómo se descalzaban al entrar en casa y muchas otras cosas que empezaban ya a mostrarme que el mundo es grande, grande, grande… ¡como el Universo en continua expansión!

Laura me pregunta que qué extraño de mi infancia… no sé qué responder, porque en realidad, más que extrañar, lo que me sucede es que vuelvo la vista atrás y siento mucho, muchísimo agradecimiento, a Dios y a todas las personas que me ayudaron a ser lo que hoy soy. Existe esa primera inocencia del despertar a  la vida, pero creo que existe una segunda inocencia igual o más bella que la primera, y es la de saberme amada por Dios en la realidad de lo que soy, con mis cualidades y mis defectos, porque soy, sencillamente, su hija. A lo mejor, puede decir que a veces echo de menos el mar, porque he nacido en una isla, Mallorca. Me gusta jugar en la orilla de la playa, nadar, bucear, escuchar el vaivén de las olas al caer la tarde o ir a pescar con mi padre a primera hora de la mañana. Pero decidirse es elegir, optar, y en la vida… ¡no hay que echarse atrás ni para tomar impulso! ¡Siempre adelante!

El último año lo estudié en las Teresianas del Padre Poveda en Madrid, y estuve viviendo en una residencia universitaria. A los 18 años ingresé en el Noviciado que la Pureza de María tiene en España, en Sant Cugat del Vallés. Me atraía mucho también la vida contemplativa, en concreto la simplicidad de las hermanas clarisas, y las Misioneras de la Caridad de Teresa de Calcuta. Pero lo que me tiraba más de la Pureza era la misión de educar, eso que dice Madre Alberta: “crear en los jóvenes convicciones y sentimientos de modo que POR SI MISMOS huyan del mal y anhelen el bien”. Yo quería ser religiosa, ser de Dios, como dijo Carlos de Foucauld: “desde que supe que Dios existe, comprendí que no podía hacer otras cosa más que vivir para Él”. De todos modos, Laura me pregunta si fue difícil dar el paso; fue difícil pero sentía una fuerza que me empujaba a embarcarme en la gran aventura del seguimiento de Jesús, ¡boga mar adentro!

Años de formación, de estudio, mis primeras experiencias apostólicas como religiosa… y la vocación misionera iba creciendo y fortaleciéndose como una semilla. Es verdad, todos tenemos vocación misionera, pero para mí resonaba con una fuerza especial el “ad gentes”, el ir lejos, el conocer otra manera de vivir la fe, el convivir con otras lenguas, culturas y pueblos… En Roma estudié  Filosofía y Teología, y luego estudié Filología Inglesa en España. A parte de eso, yo aprovechaba para apuntarme a cursillos de Médicos sin Fronteras, de gestión de Proyectos de Desarrollo, para examinarme por libre de Francés… una de las cosas que recuerdo con más cariño de esos años fueron las actividades y convivencias misioneras con las alumnas del Colegio y con las familias. Porque la vida, la diferencia, los pobres… son realidades que hay que tocar con las manos para que ellas puedan tocarte a ti el corazón. Como dijo Jesús poco antes de su Pasión: “los pobres los tendréis siempre con vosotros…” están en nuestras calles, en nuestros vecindarios, en nuestras escuelas, en nuestros propios hogares… También recuerdo con mucho cariño el trabajo en el Colegio, con el equipo de profesores, con las hermanas… ¡cuánto aprendí! ¡La vida es una escuela permanente!

Y así, entre unas cosas y otras, llegó el 21 de mayo de 2009. Regresaba de una excursión con las alumnas de Secundaria, y estaba de visita en nuestra Comunidad Socorro Cabeza, elegida hacía poco Superiora General. Cuando me comunicó que había pensado en enviarme al Congo, ¡casi me muero de la alegría! ¡Hasta pegué un brinco y todo! Laura me pregunta si yo elegí el destino o si me enviaron… y yo respondo con una de nuestras Constituciones, que somos llamadas y enviadas a seguir a Cristo y a comunicar a todos los hombres el amor del Padre; es decir, me enviaron, la Pureza es una gran familia sin fronteras, y las hermanas podemos estar hoy en Kanzenze, mañana en Bogotá, pasado en Caracas, Manacor, Managua, Bilbao, Roma… eso sí, yo había expresado a mis superioras esa llamada misionera que yo había sentido, desde siempre, en lo más hondo del corazón. Y… en lo que va sucediendo es como nosotros realizamos los sueños de Dios y cómo Él no se olvida de los sueños que ha sembrado en nuestro corazón. La hna. Socorro es una persona importante para mí, ella ha creído en mi vocación misionera y le ha dado alas.

El 30 de septiembre de 2009, junto con otras religiosas, emprendí rumbo hacia el Congo. Un largo viaje: España-Italia-Etiopía- RD Congo… y luego, siete horas en jeep hasta llegar a nuestro poblado. Desde entonces, aquí estoy, viviendo día a día con nuestra gente… en mi trabajo cotidiano dirijo un Instituto mixto de Educación Secundaria, llamado Uzima (que significa “vida”) con 334 alumnos, soy la responsable de FOC, llevo Proyectos de Cooperación… un poco de todo. Y entre mis aficiones aquí, destacan la agricultura y la apicultura. Me encanta leer, escribir y pintar, escribiría miles y millones de cosas, pero a veces me falta tiempo.

La vida misionera, aunque una haya hecho muchos kilómetros para llegar hasta aquí, es en realidad, un viaje hondo y adentro. Es habitar ese “espacio interior del mundo” (como diría Rilke, uno de mis poetas preferidos). Es saberse tan amada por Dios que una siente que no se lo puede guardar para sí. Es escuchar el clamor de los pobres y desear ardientemente responder a su clamor. Es estar permanentemente en la escuela de la vida, en la que los sencillos son los mejores maestros. Es dejar que caigan una y otra vez prejuicios, prepotencias, ideas hechas… para abrirse a la novedad de Dios en cada rostro, en cada corazón, en cada cosa.

Otra pregunta es cuál ha sido mi mayor dificultad y cuál mi mayor satisfacción. Hay cosas que se llevan muy en lo profundo del corazón, es difícil responder porque en la vida misionera se va entrando en una comunión muy profunda con las personas y las realidades y una siente que pisa tierra sagrada. Quizás lo más duro es tocar cada día la realidad de la pobreza y el sufrimiento de tantos hermanos nuestros, hijos de un mismo Padre, llenos de cualidades, capacidades y dones pero cuya existencia a veces no es más que una continua lucha por la vida en sus necesidades más básicas… y el corazón se me llena ahí de rostros y de nombres…; me impresionan las heridas causadas por la profundidad de ese sufrimiento; la mayor satisfacción… ¡los niños! Me gustan muchísimo los niños, verlos correr y jugar felices bajo el sol, con su piel de ébano y su alegría, que condensan dentro de sí toda la esperanza de nuestro pueblo.  Disfruto mucho con mi día a día, con todo. Y admiro la fortaleza, la vitalidad y la resiliencia de nuestro pueblo.

Otra cosa que me pregunta Laura es que si me destinaran a otro sitio, que qué extrañaría de lo que hoy vivo. Creo que… ¡lo extrañaría todo! Porque siento que éste es mi lugar en el mundo. Vivo aquí y ahora, siento la vida intensamente, quiero que mi vida sea (como leí en alguna parte) carne y vida africana. Pero los seres humanos nos adaptamos, y los misioneros no tenemos fronteras. ¡Qué sea lo que Dios quiera!

Me pregunta Laura también si he estado en Colombia… no, aunque me gustaría conocer ese país. Conozco a algunas hermanas, sobre todo a Claudia Paredes y a Diana Gil, porque somos connovicias, pero también a algunas otras. Hice el Noviciado en Barcelona, luego me enviaron a Roma, después a Palma de Mallorca y luego a Kanzenze. Conozco algunas de nuestras comunidades, pero sólo de paso: Onteniente, Madrid, Valencia, Inca, Manacor, Granada, París (ahora ya no estamos ahí)… he conocido algunos países del mundo, muchos de niña y algunos ya de hermana: Inglaterra, Irlanda, Alemania, Italia, Francia, Bélgica, Dinamarca…

Por último, Laura me habla del grupo “Deja Huella”, nacido en Colombia. Me pregunta literalmente: “El grupo ‘Deja Huella’ que nació en Colombia con la hermana Gloria Rubio, está lleno de jóvenes que sueñan un día vivir la misión como usted lo hace. ¿Qué consejo les daría?”… Yo les diría que miren cada día el mapamundi y que escuchen la sed de tantos hermanos nuestros que viven sin la luz de Jesús, que están en las orillas de la vida, que no pueden acceder a lo necesario para vivir… que la vocación misionera se puede vivir en todas partes, cada cual allí donde Dios le ha sembrado… que no tengan miedo de salir, de tocar con las manos, a través del voluntariado y otros servicios, esas realidades que nos abren los ojos y que nos susurran que otro mundo debería ser posible… y que si alguna vez experimentan la llamada de Jesús en el corazón, que no tengan miedo de responder con el don de su vida entera. YESU ANAKUITA (Jesús te llama). Es lo que me enseñó una religiosa cuando yo era niña: “Lo que guardé no lo tengo, lo que tengo lo perdí, sólo tengo lo que di”.

Bueno, amigos, gracias por este rato compartido y… tutaonana! (“nos veremos”).

DOMUND

¡Felicidades a todos! ¡Hoy es el DOMUND! Desde pequeñita con los sobres, las campañas misioneras… y HOY, AQUÍ Y AHORA, en el corazón de África. ¡Qué regalo!

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Como cada domingo, hemos tenido Misa a las 08:00 en la Parroquia. Pero hoy era especial, pues se han casado dos parejas del Hospital, la pareja Nsenga y la pareja Makumukumu. Además, han bautizado a sus hijos: Nsenga tiene gemelos y Makumukumu tiene cinco hijos (los veréis en las fotos, todos vestidos iguales).

A las 13:30 nos vamos a la comida y a la fiesta.

Así, viendo las imágenes, podréis sentir la vida que corre por las venas de África, el continente de la luz y del sol…

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Os envío otra foto de los niños transportando agua, desde el río a su casa. Éste es otro aspecto de la misión, ver cada día la lucha por la vida de tantos hermanos nuestros, en lo más básico y necesario… que en el Día del DOMUND Dios nos conceda esa mirada compasiva de la que habla Ignacio, cuando dice que Dios, viendo lo que pasaba en la Tierra,” decidió hacer redención del género humano”… un lenguaje un poco extraño para decir, en realidad, que Dios se conmueve desde lo profundo, desde Su corazón, y que nos envía en misión. Que Jesús nos enseñe a mirar el mundo como Él lo mira hoy, y que cada uno de nosotros pueda sentir esa mirada de Dios sobre sí… porque no se puede ser misionero si no se experimenta un gran amor que te invita a dejarlo todo, a bogar mar adentro, a embarcarte en esta gran aventura: ¡ID!